el ayuno

Hoy, Miércoles de Ceniza, comienza la Cuaresma. Damos inicio a este tiempo de preparación para la Semana Santa y la celebración de la Pascua. Esta preparación incluye el ayuno y la abstinencia, de seguro ya lo has recordado y lo tienes en cuenta. Pero, ¿se te ha ocurrido que también podemos ayunar de una manera menos tradicional?

Es decir, ¿se te ha ocurrido alguna vez que hay palabras o frases que acostumbramos decir, de las que hoy podríamos ayunar? Quisiera hablarte de 4 frases y pensamientos. Una vez que practiques el ayuno y los borres del «menú», verás que te podrás acercar aún más a Dios.

1. «Nadie me quiere»

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El sentimiento de aislamiento puede ser una carga pesada, pero durante la Cuaresma, exploremos la idea de que nuestra valía no está determinada por la percepción de los demás. Nuestro valor nos lo ha dado Dios mismo y, si dudas, ¡recuerda que ha querido bajar del Cielo para redimirnos a todos! Valemos cada gota de su Sangre preciosa. ¡Es una locura! Y así ama Él: con locura.

En lugar de aferrarnos a la idea de que nadie nos quiere, utilicemos este tiempo para contemplar la entrega sin condiciones de nuestro Señor Jesús. Para convencernos de su amor. Luego, para reconocer el amor que podemos ofrecer tanto a Dios como a quienes nos rodean.

2. «Me voy a quedar solo»

El temor a la soledad a menudo se basa en la ansiedad futura, pero en Cuaresma, contemplemos la soledad de Cristo en el desierto, en Getsemaní, en la Cruz. Compartamos nuestro sentimiento de soledad con la Suya, entendiendo así que es imposible estar realmente solos. Él siempre nos acompaña.

Además, no solo nos acompaña, sino que envía a personas muy queridas que puedan caminar a nuestro lado y compartir nuestro empeño por llegar al Cielo. Pero, a la vez, no tengamos miedo de andar a solas de vez en cuando, descubriendo en ese tiempo un espacio privilegiado de crecimiento, introspección, reflexión, fortalecimiento en la vida espiritual.

3. «Esto es muy difícil»

Tal vez, de manera objetiva, existan situaciones que nos parezcan muy difíciles de enfrentar. Muchas veces, sentimos que las circunstancias nos superan. Pero ¡oye!, recuerda que si Dios nos pide cosas difíciles, no nos deja solos. Da lo que necesitamos para corresponder a sus invitaciones y llamadas.

Al comprender que cada desafío es una puerta hacia un crecimiento significativo, nos permitimos abrazar la complejidad de la vida con valentía y determinación; a la vez, sabemos que eso no lo hacemos por nuestra propia capacidad o con nuestras fuerzas. Es Él quien da la mano… y todo es más fácil.

4. «No puedo cambiar»

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¡Dejemos atrás la idea de que no podemos cambiar! Abracemos la verdad de que la transformación personal es un proceso continuo, que no acaba y que, además, no es un imposible: si Cristo nos invita a identificarnos con Él, es porque nos dará las gracias necesarias para lograrlo.

No nos cansemos de intentar, no nos cansemos de levantarnos y no nos cansemos de pedir perdón. La Cuaresma es un momento idóneo para ello: una buena dirección espiritual, una buena confesión y un buen propósito de seguir puliendo nuestros defectos y corregir las inclinaciones que nos alejan del Cielo.

¿Qué dices? ¿Te sumas a la idea de practicar el ayuno y deshacerte de estas palabras y pensamientos tóxicos? Cuéntanos en los comentarios cuál te parece el más difícil de erradicar o si se te ha ocurrido alguna otra frase para sumar a esta lista.