los dones del Espíritu Santo

El Espíritu Santo está en cada uno de nosotros, no nos ha dejado solos. Él nos orienta para que perseveremos y actuemos conforme a la voluntad de Dios; nos confirma que somos sus hijos, dándonos una nueva identidad, firme y eterna. Además, ¡todos los dones y carismas provienen del Espíritu Santo!

Gracias al Espíritu Santo, aceptamos a Jesús como Señor y Salvador. ¡Qué regalo inmenso hemos recibido!

Pero, tal vez no estás aseguro de qué dones del Espíritu Santo tienes. Si piensas que tienes ninguno o aún te estás preguntando cuál es tu don, déjame mostrártelos a continuación. Verás qué maravillosos dones tienes a tu alcance.

Luego, te comparto una pequeña oración por cada don, para pedir por el aumento de cada uno en tu vida.

¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo?

los dones del Espíritu Santo

Entendimiento

Es el don divino que nos ilumina y nos permite escuchar las profundidades de Dios, comunicando a nuestro corazón el conocimiento de los secretos del mundo y de la intimidad del mismo Dios.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz, que sepa, con el don del Entendimiento, ver con fe viva la importancia y la belleza de la verdad cristiana en mi diario vivir. Aumenta en mí la fuerza de tu espíritu para entender el designio de Dios en mi vida. Amén.

Consejo

Es el don de saber discernir los caminos y escuchar la voz de Dios. Es la luz que el Espíritu nos da para distinguir lo correcto e incorrecto, lo verdadero y lo falso.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz, que, por medio del don del Consejo, pueda distinguir los medios adecuados para santificarme, perseverar y salvarme. Ayúdame a que mis caminos siempre me guíen a Dios. Amén.

Fortaleza

Es el don que nos vuelve valientes ante las adversidades del día a día de la vida cristiana. Nos vuelve fuertes en la fe y nos da firmeza en las decisiones.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz, que el don de la fortaleza me haga vencer todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de la salvación. Hazme valiente para seguir a Jesús y ser portador de fe, esperanza, paz y sobre todo de amor. Amén.

Ciencia

El don de ciencia nos acerca a escuchar al Espíritu Santo y nos revela interiormente el pensamiento de Dios sobre nosotros. Es el don de la ciencia de Dios y no del mundo.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz, que pueda, con el don de la Ciencia, discernir claramente entre lo falso de lo verdadero, descubriendo los engaños del maligno, del mundo y del pecado. Ayúdame a encontrar la verdad en Dios y tener el valor para anunciar la al mundo. Amén.

los dones del Espíritu Santo

Piedad

El don de la Piedad nos permite estar abiertos a la Voluntad de Dios, preguntándonos cómo Jesús actuaría.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz, que crezca en mí el don de la Piedad para que ame a Dios como Padre y le sirva con fervorosa devoción y sea misericordioso con el prójimo. Enséñame a amar al prójimo como tú nos amaste. Amén.

los dones del Espíritu Santo

Sabiduría

Es el don que nos brinda el Espíritu Santo para entender lo que favorece y lo que perjudica al proyecto de Dios en nuestra vida.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz. Infunde tu don de la Sabiduría para tener este gusto por las cosas de Dios, saber discernir en mi vida lo que es su voluntad y que pueda ser capaz de apartarme de todo lo que me aleja de su amor. Ayúdame a poder seguir caminando de su mano. Amén.

Temor de Dios

Este don nos mantiene en el debido respeto frente a Dios y frente a su voluntad, ayudándonos a podernos apartar de todo lo que le pueda desagradar, nos mantiene cerca de su amor.

Oración

¡Oh, Espíritu Santo! Hazme dócil a tu voz, guíame por medio del don del Temor de Dios, a que tenga el mayor respeto y veneración por los mandamientos de Dios, cuidando de no ofenderle con el pecado. Ilumíname para ser fiel a su palabra y no desfallecer ante las provocaciones de la vida, recordando siempre que su amor me salva y que siempre estoy en sus manos. Amén.

¡Déjate transformar!

Recuerda que el Espíritu Santo es quien nos mueve a amar. El Espíritu Santo nos impulsa los actos de valor, da alas a la evangelización y transforma nuestras vidas.

No dejes nunca de invocar al Espíritu Santo. Por medio de la oración, pide el aumento de esos dones maravillosos que nos regaló. Dones que podemos utilizarlos según la voluntad de Nuestro Señor.

«Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas» (1 Pedro 4:10)