Sor Lucía

Hace algo más de un mes se estrenó El corazón de Sor Lucía, un cortometraje que cuenta algunos momentos de la vida de Lucía, una de las videntes de la Virgen en Fátima.

Te dejo por aquí el enlace para que puedas verlo.

¿Quién fue Sor Lucía?

Recordemos que Lucía, junto a sus primos Jacinta y Francisco, recibieron la visita de la Virgen en Portugal en 1917, cuando eran apenas unos niños que no superaban los diez años.

Ella, a diferencia de sus primos que murieron en corto tiempo, alcanzó casi el siglo de vida, dedicándose a la oración y a la propagación de la devoción al Inmaculado Corazón de María.

Inició su vida religiosa en España con las hermanas doroteas y luego fue al Carmelo de Santa Teresa en Coímbra, donde se hizo carmelita en 1949 y donde falleció el 13 de febrero de 2005.

Sin duda, la vida de sor Lucía estuvo marcada por muchos desafíos espirituales, algunos mencionados en el cortometraje, pero quisiera compartir contigo ciertas actitudes de esta carmelita que resultan inspiradoras y considero valiosas para nuestra vida de fe.

1. La humildad

¡Qué fácil sería caer en la vanidad cuando has tenido el privilegio de ver a la Virgen y de recibir algunas revelaciones!, ¿verdad? Lucía podría haberse llenado de fama, de reconocimiento y hasta de dinero. Pero siempre se mantuvo alejada de todo ello: guardó silencio por muchos años conservando muchas cosas en su corazón y solo reveló lo que podía en el momento permitido, no para mostrarse importante, sino para propagar la conversión de muchos pecadores y la paz al mundo. Fue instrumento de Dios para cumplir su voluntad, así no la comprendiera del todo.

2. La confianza en la Virgen María

La tarea encomendada no fue fácil. Recibir tales mensajes a los diez años y, además, tener que ser la única sobreviviente de los tres videntes, supuso para ella un reto importante.

Pero nunca dudó de la gracia de Dios y de la compañía que la Virgen le brindaba. Sabía que su Inmaculado Corazón era su refugio y que ella era el camino que conducía a Jesús.

3. La firmeza en la oración

Quienes conocieron a sor Lucía resaltan su entrega a la oración, en especial al rezo del Santo Rosario, que miles de veces ofreció por la conversión de los pecadores y como reparación de las ofensas hechas al Inmaculado Corazón de la Virgen.

No en vano la oración fue una de las peticiones que hizo la Virgen en Fátima y ella fue ejemplo de lo que promulgaba.

4. La defensa de la fe

La valentía de sor Lucía estuvo a prueba incluso cuando era niña: jamás renunció a defender su testimonio, a dar a conocer las peticiones hechas por la Virgen y a hacer un llamado para reparar las ofensas, a pesar de que esto pudiera poner en peligro su vida.

En todo momento, su existencia estuvo presta a ser ofrendada por amor a Cristo, a la Iglesia y al pueblo de Dios.

5. El ofrecimiento del dolor y de los sacrificios por la redención del mundo

Estar cerca de Dios no evitó que sor Lucía experimentara dolor y sufrimiento. Incluso cuando ya estaba en cama y agonizando, se sintió aliviada al ofrecer esos momentos difíciles por la salud del papa Juan Pablo II, quien se encontraba enfermo en el Policlínico Gemelli.

Para ella, el corazón siempre debía estar dispuesto para que María dispusiera con qué sacrificios y con qué victorias triunfaría en su corazón y en el de todos, teniendo siempre presente a aquellos que no aman, ni adoran, ni esperan al Señor.

¿Qué nos dice la vida de Sor Lucía a la nuestra?

Dios se revela a los humildes, así que nos invita a mantener un corazón dispuesto al Señor, lejos del interés material, del bullicio, de la impureza y de la soberbia, y a reconocernos necesitados de la gracia de Dios, de su sabiduría y de su amor.

Dios es el único capaz de brindarnos la verdadera paz y, por ende, debemos estar atentos a trabajar por ella, a pesar de nuestras limitaciones. Sigue esforzándote diariamente por llegar a acuerdos con aquellos que defienden posturas diferentes a las tuyas. Sé signo de su paz en el entorno donde te desenvuelves.

La oración es una de las fortalezas espirituales que tenemos como cristianos. La Virgen María, en sus diferentes apariciones, siempre ha señalado la importancia de orar y en el Rosario encontramos la manera de alegrarnos, de ofrecer nuestros sufrimientos, de sentirnos esperanzados y de reconocer la presencia de Dios en nuestra vida a través de la encarnación de Cristo, nuestro Salvador.

Estar abiertos a acoger la voluntad de Dios requiere de una vida de gracia que esté dispuesta a presentarle todo lo que nos ocurre como oportunidad para darle gloria, porque es justamente en nuestra historia donde Él se revela. Siéntete como misionero de Cristo, que a través de las vicisitudes y alegrías hace vida el Evangelio e invita a la conversión.

¿Quieres que sor Lucía te acompañe a hacer de tu vida un testimonio como el suyo? Te dejo a continuación la oración con la cual puedes pedir la gracia que más necesitas mediante su intercesión.

Oración para pedir la beatificación de la venerable sor Lucía

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os agradezco las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima para manifestar al mundo las riquezas de su Corazón Inmaculado.
Por los méritos infinitos del Santísimo Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María, os pido que, si es para vuestra mayor gloria y bien de nuestras almas, os dignéis glorificar ante la Santa Iglesia a la hermana Lucía, pastorcita de Fátima, concediéndonos, por su intercesión, la gracia que os pedimos.
Amén.
Padre Nuestro. Ave María. Gloria.

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