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Ver el documental «Detrans» me dejó con un dolor muy grande en el corazón porque hay muchas cosas que todavía no logro entender.

Tras ver el documental «Detrans», pienso: «Realmente, el mundo nos está mintiendo».

Nos dicen que te puedes autoproclamar hombre, mujer, niño, árbol, gato o perro, pero esto no es verdad. Nosotros no nos autoproclamamos porque no nos hemos creado, no nos hemos llamado a la existencia y todo lo que somos y hacemos está limitado por una realidad que es innegable: nuestra biología, nuestro cuerpo.

Otro aspecto en el que reflexionaba al ver «Detrans», es sobre el rechazo al propio cuerpo, a nuestra biología, a nuestra genética. Este está en la base de mucho sufrimiento que vemos en el mundo. Es claro que muchos quisiéramos ser más altos, más delgados, tener el pelo rubio y las pestañas más largas, y sí, hay formas en las que podemos cambiar, hasta cierto punto, nuestra imagen.

El maquillaje, la moda, las cirugías estéticas han mostrado que sí podemos cambiar nuestra apariencia y sí, a veces nos podemos ver mucho mejor de lo que estábamos antes, pero ¿dónde está la línea?

¿Qué piensas de las nuevas tendencias de maquillaje y de moda? ¿Qué es lo que podemos y, hasta cierto punto, es bueno que cambiemos y qué no es modificable? Esta es una pregunta que te hago y sinceramente me gustaría leer tus comentarios.

«Detrans»: Lo que es posible, tal vez no me convenga

Estamos llegando a un punto en el que la ciencia ha avanzado tanto y la cirugía estética cada día ofrece más y más posibilidades de cambios. La rinoplastia, el aumento de busto, etc.

Nuevamente, te tengo que decir que no creo que estas cosas en sí mismas estén mal — yo misma me realicé una rinoplastia cuando era más joven y seguramente hoy me haría de nuevo —, pero sí me hago la pregunta: ¿todo lo que puedo hacer es bueno para mí? ¿Tú qué piensas?

La verdad es que, claro, una rinoplastia no es lo mismo que una cirugía de cambio de sexo. Un aumento de busto no es lo mismo que mutilar un órgano sexual masculino sano y funcional para transformarlo en un órgano sexual femenino que es pura apariencia (porque no es funcional).

Lo más problemático es que se generan multitud de dificultades como disfunciones a nivel sexual y corporal.

Las intervenciones de cambio de sexo modifican un órgano saludable por uno que no será funcional completamente. Por otro lado, las terapias hormonales causan unos daños que, dependiendo del tiempo y de la intensidad, pueden llegar a ser irreversibles: cambio en la voz, infertilidad, etc.

Hay muchas personas que están sufriendo

Las familias que se ven inmersas en estas situaciones sufren muchísimo. Vivimos en una cultura en la que los padres ya no pueden decir mucho. Los jóvenes quedan esclavizados a lo que dicen las redes, lo que dice la gente que los afirma y los impulsa a tomar decisiones que les van a cambiar el resto de la vida.

Las redes mienten a los jóvenes desde muy temprana edad y les dicen: si no te sientes bien con tu cuerpo, no te preocupes, lo puedes cambiar.

Si no eres como las demás chicas, seguramente realmente eres un chico — no te imaginas el miedo que me da pensar si yo hubiera nacido en esta época. Yo nunca fui la típica niña, es más, me gustaban más las cosas de chicos —.

Nadie está exento de que algo así pueda suceder. Hay muchos jóvenes que se sienten solos, que encuentran alivio en comunidades online, que les mienten y les hacen pensar que realmente es bueno que inicien este tipo de procesos.

Por eso te recomiendo ver este documental y difundirlo con las personas que puedan estar pasando por situaciones complicadas con sus hijos. Niños que estén solos, con depresión, que tal vez sientan que no encajan en lo que el mundo les dice que «tienen que hacer».

Todos podemos caer en la trampa

Hace unos días tuve una conversación con amigos. Salió a relucir una persona que conocemos y alguno dijo: «Uf, es que ese es superafeminado, seguro es gay». En mi mente solo daba vueltas la pregunta: ¿por qué estamos tan prontos a encasillar y a juzgar a las personas?

Realmente, en mi adolescencia, muchas personas hubieran podido llegar a pensar que yo tenía una orientación diferente. Si me hubieran encasillado, tal vez me hubieran podido hacer dudar de la misma. ¡No hagamos lo mismo nosotros!

No encasillemos a las personas en las etiquetas que el mundo nos quiere poner. Somos muchísimo más que una orientación sexual.

A nosotros nos define una cosa y únicamente una: somos hijos de un Dios que nos ama con locura. Él permanece con nosotros, nos guía y acompaña en cada una de las decisiones que tomemos.

Siempre que nos dejamos encontrar por Él, nos transforma la vida y nos reorienta. Él nos aleja del pecado de nuestro orgullo y soberbia que nos hace pensar que podemos ser dioses sin Él.

Sigamos rezando por todos los que sufren y padecen el dolor de no estar cómodos con su cuerpo. Por quienes lo rechazan y lo ven como una cáscara que pueden modificar a su antojo.

Aprendamos a querer y acoger a todos los que el mundo rechaza porque no son «normales» o no siguen los mismos estándares que el mundo nos quiere forzar.

Tú, ¿has visto ya el documental «Detrans»? ¿Qué piensas sobre este tema? ¡Cuéntanos en los comentarios!