La noche de los Óscar es sin duda uno de los eventos más vistos a nivel mundial. Personas de diferentes países, culturas, religiones, continentes, costumbres, edades, se juntan para ver quiénes serán los premiados de esa noche. Los ganadores tienen unos segundos para dar un mensaje de agradecimiento, algunos llevan sus mejores trajes, pero otros, como es el caso de Joaquin Phoenix, llevan lo mejor de su corazón.

Estoy segurísimo que si Joaquin hubiese nacido hace 2000 años hubiese estado muy inquieto por los actos y palabras de Jesús. Pues mucho de lo que comparte en su discurso, está relacionado con valores del Reino del Amor que Jesús vino a proponernos y a construir con nosotros.

Por más que muchos lobbys internacionales usen estos mensajes como banderas, no podemos negar que las palabras de Joaquin Phoenix en medio de una ceremonia tan «frívola», son luz para ver nuestra existencia con una mayor dosis de compasión y comunión.

1. Un mundo sin injusticias

«Una de las mejores oportunidades que tenemos los que estamos aquí es que podemos usar nuestra voz por los que no la tienen. Creo que cuando hablamos de la desigualdad de género, de racismo, de los derechos LGTBI, o de los derechos de los animales, estamos hablando de la lucha contra las injusticias. Hablamos de la lucha contra la creencia de que un país, un grupo, una raza, un género o una especie, tiene el derecho de dominar, controlar, usar y explotar a otro con impunidad». — Joaquin Phoenix (Ganador del Oscar 2020 como Mejor Actor por «Joker»)

Sabemos que Jesús se hizo amigo de las víctimas de la injusticia. En su época, defendía a las mujeres de unas leyes absurdas que las mataban sin piedad. También invitaba a su casa a los leprosos, que normalmente eran separados de la vida del pueblo porque ridículamente se pensaba, Dios los había castigado por el pecado de sus padres.

También le sonreía a los extranjeros (samaritanos) quienes eran mirados con desprecio porque sus bailes y costumbres no eran tan puros como los del resto. Y finalmente, cómo olvidar ese día en que Jesús fue a las puertas del templo a sacar a todos los comerciantes, no porque quería ir en contra de la señora que vende chocolates en la parroquia. ¡No! No nos confundamos.

En su época había una gran negocio motivado principalmente por los mismos líderes del templo que consistía en venderle animales a la gente, para que con ellos hicieran los rituales de purificación y ofrenda dentro del templo. Es decir, la gente que no tenía dinero, tenía que sacar de donde fuera (por eso sembraban hasta en terreno duro), para poder comprar esos animales nada baratos, porque si no, no harían los rituales y Dios «se molestaría».

Jesús, no soportó tremenda injusticia con el pueblo, y por eso, hizo lo que hizo. Diciéndoles a todos, que el único sacrificio que Dios quiere es que nos compartamos los unos a los otros como hermanos de una misma familia.

Pausa para reflexionar

Ahora puedes estar pensando ¿qué rayos tienen que ver los leprosos, los samaritanos, la mujer adúltera o los vendedores con el discurso de Joaquin Phoenix, que habla de los derechos lgbti y los animales? Pues bien, antes de escandalizarnos, cabe aclarar que con este post también queremos recordar a todas las víctimas de injusticia en sus diferentes manifestaciones.

Incluyendo los migrantes que se encuentran con muros enfrente, los niños por nacer, las personas que sufren discriminación por su color de piel o lugar de procedencia. Los que sufren situaciones de pobreza desatendidas, los que viven esclavizados de sus créditos bancarios. Las mujeres que viven violencia familiar o callejera, y toda aquella experiencia que le quite vida a quienes Dios se la dio.

La pregunta sería: ¿Qué personas a tu alrededor están sufriendo algún tipo de injusticias? ¿Las detectaste? Perfecto, te presento parte de la misión que Dios tiene para ti.

2. Volver a la comunión

«Creo que nos hemos desconectado mucho del mundo natural, y muchos somos culpables de tener una visión egocéntrica del mundo, creernos que somos el centro del universo». — Joaquin Phoenix (Ganador del Oscar 2020 como Mejor Actor por «Joker»)

Las enseñanzas de Jesús durante toda su vida nos remiten a vivir en comunión, algo que queda en evidencia en la última cena cuando dice en Lucas 22, 14-20 «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Estamos hechos para vivir en comunión, como familia, conectados. La gran tragedia de nuestra época es que creemos que somos individuos o familias aisladas, y por eso no nos interesa lo que pase con los bosques del Amazonas, con tal de que la plantita de nuestra casa esté regada.

Por eso no nos interesa que miles de niños mueran por sistemas de salud ineficaces, con tal de tener nuestras pastillas para la fiebre. ¡No es nuestra culpa! La época nos hizo creer que no somos uno. Que no tenemos nada que ver los unos con los otros.

Y esa creencia nos está extinguiendo poco a poco. Por eso, recordemos que Jesús nos invita a cambiar la palabra «extraños» por la palabra «prójimo» y la palabra «indiferencia» por la palabra «compasión». Conectémonos más con el mundo, con los que también son hijos del Padre, con nuestra querida Amazonía. Y como diría Joaquin Phoenix en su discurso, usemos más el amor y la compasión.

Enfoquémonos en estas dos palabras: amor y compasión. Debería ser totalmente normal escucharlas, pero no ocurre cuando son pronunciadas en un evento de talla mundial como este. A veces solo nos enfocamos en la malo, en criticar, en juzgar, en señalar y olvidamos que también es necesario rescatar lo bueno.

3. Segundas oportunidades

«He sido un sinvergüenza toda mi vida, he sido egoísta, a veces he sido cruel, a veces ha sido difícil trabajar conmigo y estoy agradecido de que muchos de ustedes me hayan dado una segunda oportunidad. Creo que nuestro mejor momento es cuando nos apoyamos mutuamente, no cuando nos castigamos por nuestros errores pasados.

Cuando nos ayudamos mutuamente a crecer, cuando nos educamos, cuando nos guiamos hacia la redención. Esto es lo mejor de la humanidad. Cuando yo tenía 17 años mi hermano escribió esta letra y me dijo: Corre al rescate con amor y la paz seguirá». — Joaquin Phoenix (Ganador del Oscar 2020 como Mejor Actor por «Joker»)

Quisiera creer que estas segundas oportunidades son también para su hermano, el talentosísimo River, quién muy joven sufrió una muerte absurda. Cuánto nos apresuramos en juzgar las vidas «desordenadas» sin saber que tal vez detrás haya un dolor muy profundo. Solo Dios tiene la última palabra, a nosotros nos corresponde seguir su legado: amar al prójimo.

Detengámonos por un momento a reflexionar en cuánto nos cuesta aceptar nuestros propios errores y fragilidades. Todos nos hemos equivocado, solo que es mucho más fácil anunciar a mil voces los defectos y equivocaciones de otros, en lugar de ver los propios. Gracias Joaquin Phoenix por recordarnos a todos con tus palabras que no eres perfecto, que eres un ser humano de carne y hueso y que también es válido disculparse por las fallas del pasado.

Bonus

Hay dos formas de tratar al prójimo cuando está herido. La primera es dejándolo herido en el camino, tirándole piedras, dejándolo solo pensando que se lo merece, aislándolo a las afueras de la vida del pueblo. La segunda es, acercándonos, levantándonos, protegiéndolo, curándolo, acompañándolo, tal como lo haría Jesús.

Como decía la madre Prado, una hermana agustina de la que aprendí mucho: «Si hay algo que merecemos todos los hombres, es compasión». Y es difícil, porque vivimos en plena cultura del descarte. Si no lo uso, lo boto, si no me sirve, lo boto, si me incomoda, lo boto, si huele feo, lo boto.

Pero Jesús nos nos llama a vivir esa lógica con nuestro prójimo. Por eso nos invita a mirar con compasión los errores de nuestros familiares, de nuestros amigos, de la gente de nuestro trabajo, de los que nos rodean, incluso de aquellos que hoy están presos de su libertad.

O nos volvemos un juzgado sin piedad, o nos volvemos un hospital de campaña. ¿Qué persona cercana necesita que la mires con un poco de compasión? ¿Cuándo fue la última vez que aceptaste tus errores con humildad delante de otras personas?

Gracias Joaquin Phoenix, porque nos recordaste a los más de 30 millones que te veíamos, que la justicia, la comunión y la compasión de la que tanto nos habló Jesús, son grandes caminos para el mundo que tantos soñamos. ¡Felicidades por el Óscar, mi hermano!