Iniciamos un nuevo año y también nace la ilusión de alcanzar nuevas metas, de trazar proyectos y de cumplir eso que nos quedó faltando en la lista de propósitos del año anterior. La esperanza tal vez ocupa por esta época del año un lugar especial en el corazón de muchos, el entusiasmo y la alegría de poder «planear» algunos sueños, nos permiten respirar hondo y decir «este año, sí lo voy a lograr».

Es válida esa lista que ya hiciste, esa en la que incluiste bajar de peso, madrugar al gym, correr alguna maratón, tomar un curso de cocina, aprender otro idioma o viajar. Pero la lista que te comparto a continuación te ayudará a acercarte y agradarle un poco más a Dios.



1. Orar más

Este es un de esos propósitos que muchas veces pasamos por alto. Recordemos que la oración no siempre se trata de repetir de memoria algunas frases, la oración es un dialogo constante con Dios.



Si no sabes cómo rezar, empieza por agradecer cada mañana al levantarte. Ofrece tu día y tus acciones. Cuéntale a Dios cuáles son tus preocupaciones, las cosas que inquietan tu corazón y también las que te llenan de alegría. Háblale tal y como lo harías con un amigo o familiar cercano.

2. Dar más

Entregarnos a los demás no siempre es fácil. Servir a otros con agrado y cariño puede costarnos más de lo que creemos. El primer paso para lograrlo es querer hacerlo, permitir que este anhelo de darnos a los demás invada nuestro corazón. Lo siguiente será pedir, si, pedir. Confesarle a Dios en la oración el deseo de ayudar y servir a los demás.

Dar más también significa sonreír más, abrazar más, perdonar de nuevo, ofrecer nuestro tiempo, dones o cualidades a otros, aun cuando la pereza o el desánimo nos llamen a gritos.

3. Callar más

Con callar no me refiero a quedarnos cruzados de brazos o a preferir el silencio ante alguna injusticia, sino a pensarlo dos veces antes de hablar. Siempre que queramos decir algo pensemos antes: ¿Lo que voy a decir es realmente edificante?, ¿lastimaré a alguien?, ¿sembraré rencor o rabia con mis palabras?, ¿aportaré algo bueno con lo que tengo en mente?

Recordemos que las palabras tienen la increíble capacidad de hacer florecer el corazón o de marchitarlo. Piensa por un momento en todas las veces que te has arrepentido de lo que has dicho porque te has dejado llevar por la ira o el orgullo. A veces guardar silencio y alejarnos de una situación conflictiva o difícil, nos permite meditar y organizar mejor lo que le queremos decir a otra persona para no lastimarla.

4. Amar más

Muchos pueden pensar ¿amar más?, ¿no amo ya lo suficiente? ¿cómo puede ser parte de mi lista de propósitos? Amar no solo significa decirle a otra persona «te amo», sino demostrárselo con actos. En ocasiones creemos que no hace falta decirlo porque damos por sentado que aquellas personas que más nos importan, lo tienen presente todo el tiempo. Pero lo cierto es que un «te amo» jamás está de sobra.

Amar también significa hacer cosas que no nos agradan, sacrificar tiempo por otros, entregar más de lo que se nos pide, reemplazar algún placer por el bienestar de alguien o simplemente dejar ir, hábitos, relaciones o amistades que nos arrebatan la paz y la felicidad.

5. Confiar más

Creo que este punto es el que más puede costaros. No solo confiar más en los demás, en amigos, familiares o pareja, sino confiar en Dios. Las tribulaciones y las pruebas a las que nos enfrentamos en este tiempo, sacuden nuestra fe, la ponen a prueba o la debilitan.

Es fácil sentirnos derrotados, abandonados o sin ganas de seguir luchando. La tentación de huir se hace cada vez más frecuente. Por eso, además de pedirle esta gracia a Dios en la oración, esforcémonos por convertirnos en personas en las otros puedan confiar.

¡Haz que este nuevo año valga toda la pena! Siéntete agradecido y afortunado por cada oportunidad que tienes cada día y contagia a otros de tu alegría. Espero que puedas cumplir estos propósitos (incluido el de bajar de peso).