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Un amor que fuera de trascender tiempo y lugar, quiere ser el primero de la lista. Es demasiado común escuchar a las personas hablar de cómo sueñan que sea su verdadero amor, algunos muy idealistas, unos muy soñadores y otros muy realistas, ilusionados con aquello que a todos sin importar cómo seamos nos mueve: el amor.

Sí, porque el amor no diferencia entre jóvenes o adultos, musulmanes, católicos o ateos. El amor es algo de lo que nadie se escapa y es esto lo que podemos apreciar en el bellísimo testimonio que nos comparte esa religiosa. Un amor que no se contenta con enamorar, sino que exige ser el primero de la lista.


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Luego es este amor el que nos hace construir en la vida una especie de lista en orden de prioridades de todo aquello que nos ha ido llenando de alegría verdadera. Debemos reconocer que vamos cambiando de actuar y de pensar a lo largo del tiempo. Teniendo en cuanta esto, quiero que reflexionemos sobre algunas ideas que nos regala este testimonio.

1. Dios es el que le da sentido a la vida

El verdadero amor da horizonte y sentido al existir del ser humano. Un amor que quite la libertad y la alegría no es amor, y el amor que Dios nos regala nos va enamorando poco a poco de una manera cariñosa, sublime. Es algo que no se puede describir, porque es un amor que no se ve afectado por nuestros errores y desvíos, es como si esos traspiés le alimentaran y lo hicieran crecer.

Quien ama a Dios y se deja amar por Él, va sintiendo que cada día es más y más libre. Además de ver que con el tiempo se descubre cuál es el sentido de su existir, este amor regala diariamente una alegría cada vez mayor.

2. Amor que busca enamorar

Cuando Dios toma puesto en nuestra lista, nos va enamorando diariamente de tal modo que va escalando hasta ser el primero de la lista, trascendiendo tiempo o lugar. Y cuando llega a ese primer lugar nos convierte en instrumentos para enamorar a los demás, el amor de Dios es tan inabarcable que se nos hace imposible no participar a los demás de ese mismo sentimiento sincero y leal.

3. Amado que no se contenta con estar en lista, sino que busca ser el primero

Como decíamos antes, es un amor que no se queda en ser parte de la lista de prioridades, no. Él se interesa por enamorar cada instante más a sus amados, pues quiere ser siempre la mayor prioridad, no ser parte de un listado, sino ser el primero de todos los amores. Siendo aquel que no se mueve ni con el tiempo ni con las circunstancias, sino que permanece allí fiel, firme, misericordioso.

4. Es aquí y con Él

Luego este amor nos lleva a salir a la búsqueda de otros que se enamoren también de Él. Nos hace conscientes de las dificultades y pruebas que vamos a tener que superar al seguirle, pero al mismo tiempo nos permite saber que nuestra verdadera felicidad está en ese camino, y en hacer su voluntad en el lugar que estemos y de su mano, es decir: aquí y con Él.

5. ¿Te dejas enamorar por Él?

Al sentarte unos minutos y pensar en el desarrollo de tu vida, ¿podrías decir que Dios está en tú lista?, ¿qué puesto ocupa?, ¿es Él el primero de tu lista? Déjate enamorar por Él y verás cómo tu vida se llena de sentido. Esta aventura es para valientes ¡y tú lo eres, ánimo!

Dios, «Creía que Dios era un tirano y que no lo necesitaba». Un extraordinario testimonio de vocación