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A lo largo de los siglos, entre tantos cambios y rupturas, permanece siempre en el hombre el anhelo de libertad. Sin embargo, como nos dice el artista Dony Mac Manus en el video que te presentamos hoy, la libertad humana siempre está constreñida por diversos factores. Queda entonces la necesidad de encontrar la libertad en el marco límite dentro del cual vive cada uno.

«In the space between ages» es el título de este video, producido por Dony, en el que nos muestra su camino personal y sus reflexiones sobre la libertad, la belleza y el amor. Para él, una manera de encontrar la libertad fue el arte. Empezó creando para fugarse de la realidad que no le gustaba, pero fue madurando y el arte se convirtió en todo lo contrario: una manera de profundizar en ella contemplándola.

La expresión viva a través del arte

Vivimos en un mundo caótico, fragmentado y lleno de bulla que nos dificulta responder a todas esas preguntas fundamentales de nuestra existencia. Incluso el arte, que a lo largo de las culturas fue fuente de luz a la cual acudir en busca del verdadero sentido de la vida y la revelación de lo que significa ser, ahora nos muestra, en muchas galerías de arte, manifestaciones de fealdad y desesperación.

Ante esta situación nos podríamos experimentar en nuestra vida tratando de juntar «nada con nada» como expresaba T.S. Eliot en su poema «La Tierra Baldía». Por ello, para Dony Mac Manus es necesario mirar hacia atrás. Propuesta muy atrevida en una cultura inmediatista y de permanente ansiedad por el futuro. Este artista, que investiga las raíces de su cultura, propone escuchar la historia y el tiempo, pero no para quedarse en el pasado, sino para encontrar lo esencial en aquello que permanece y que, por lo tanto, es vigente y se sigue manifestando ante quien aprende a contemplar.

La importancia de detenernos a contemplar

Dony propone a todos, aunque en especial a los artistas, detenerse a contemplar y ser testigos de todos los momentos maravillosos que ocurren en cada detalle del mundo. Solo así, el artista en su obra y todos a través de nuestras propias vidas, podremos transmitir la belleza, la verdad y el bien de la existencia, ya que contemplando podremos saber quiénes somos y por lo tanto qué hacer y cómo ser en el contexto de nuestras vidas.

En esta vivencia de la contemplación y la acción, el autor postula que la libertad es posible vivirla mediante el señorío sobre lo que uno ha recibido. Usar esa libertad para el mal y el daño nos trae la experiencia de ser esclavos de nuestra naturaleza, pero todo lo contrario ocurre cuando uno se entrega, ya que ser libres es amar.

Ante nuestra fragilidad y debilidad para poder realizar este camino, es sugerente la reflexión que el artista hace sobre las esculturas y la arcilla. En una escultura existe la necesidad de sintetizar todo en un objeto, es decir, que todo el significado, toda la presencia y todo el poder esté en una forma. Y el material empleado, en este caso la arcilla, es, paradójicamente, un humilde pedazo de barro. La misión más sublime para algo tan sencillo. Hermoso y alentador mensaje para nosotros.

Que se pueda hacer una imagen magnífica y mística con arcilla nos habla de cómo, siendo vasijas de barro, podemos transparentar la luz que brilla en nosotros y que proviene del creador. Podemos hacer que el bien, la verdad y la belleza que contemplemos esté presente en la forma de nuestras acciones, haciendo con nuestras vidas una hermosa obra de arte.


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