decir la verdad

Después de una semana de controversia y de miles de idas y vueltas, J.K. Rowling, nuestra heroína, ha lanzado una última (pero no final) estocada con respecto a sus declaraciones sobre la nueva ley de crímenes odio en Escocia. Nos ha mostrado que decir la verdad no es sencillo, pero es necesario. 

Con el magistral talento que Dios le ha dado, este último sábado, 6 de abril, Rowling publicó una entrada en su cuenta de X donde hace una definición extraordinaria, apta para todo entendimiento, de lo que significa ser una mujer. Lee su declaración aquí.            

«Llegará el día que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde», ya nos advertía nuestro querido Chesterton. Y ese tiempo ha llegado. 

Aprender a decir la verdad… ¡porque la verdad existe!

Las declaraciones de J.K. Rowling frente a la nueva ley sobre crímenes de odio que su país, Escocia, acaba de hacer vigente (recordemos que estaba aprobada ya hace algún tiempo atrás) no son un mero chisme o un altercado entre famosos para «enriquecer» a la prensa amarilla.

Idiotizados por lo «políticamente correcto», nos quedamos pegados en ese sentimiento de nerviosismo, vergüenza ajena y barrullo que genera el escándalo. Así, nos olvidamos de prestar atención a lo que sucede de fondo: alguien se atreve a hablar con verdad y firmeza — en esta época donde pareciera que no existe una única verdad — sin temor a perder fama o prestigio. Porque la verdad vale la pena. 

En la era en la que hay que dar gusto a todos, aceptar las opiniones de cada uno como verdades y evitar el conflicto a toda costa, porque somos unos analfabetos para manejar el conflicto, Rowling nos da una cátedra de cómo manejarlo y ¡en redes sociales!

Siempre me ha parecido una pérdida de tiempo tratar de aclarar a alguien en redes sociales. Las palabras, frases y oraciones se quedan cortas. Hoy, después de leer a nuestra querida autora de Harry Potter, me retracto.

Sí, se puede hablar con verdad, corregir y mantener la calma. Pero, de todas maneras, hay que contar con un don especial para hacerlo.

¡Quién mejor que una escritora que utiliza sus talentos para tal fin, para enseñarnos cómo! Palabras sencillas, frases cortas y concretas y una gran dosis de respeto y formación.

¿Por qué nos importa tanto esta noticia?

Muchos de nosotros somos padres de niños, de adolescentes, de jóvenes. Usualmente, al momento de intercambiar ideas, en este punto específicamente del género, el sexo y la identidad, nos enredamos de una manera magistral. En lugar de generar puentes, los dinamitamos.

Las discusiones en la mesa se acaloran, los hijos sienten que los padres son unos retrógrados, los padres miramos a nuestros hijos con dolor y miedo y, finalmente, todo esto se traduce en una mirada desesperanzada. Qué deleite para ese que se regocija en el conflicto de aquellos que se aman. 

Seamos astutos. Noticias como esta deberían ayudarnos a poner el tema sobre la mesa y conversar. Miremos con detalle la manera en que Rowling se explica y afirma lo que afirma. 

Pero conversar, primero escucha (o lee) activamente. Luego, con la gran formación que tiene, responde con fundamento y mantiene un respeto absoluto por la persona humana. Ojo, Rowling no está dando su opinión del tema; ella está afirmando una verdad en la que no solo cree, sino que es. No siempre lo que es legal es lícito… y vale rebelarse.

Es por esto que no tiene temor de decir que «si lo que está escrito aquí califica como una ofensa bajo la nueva ley, espero ser arrestada…» Ella sabe, con confianza, que nada de lo que ha dicho ofende, sino que es verdadero. Ya como el Gran Maestro ya nos había dicho; la verdad nos hará libres (Jn 8:32) y la verdad es la que la hace libre frente a una amenaza concreta.

Si en la propia casa no conquistamos esa libertad, nos la van a ir quitando desde afuera, poco a poco. Así como ya lo están haciendo ahora y no nos damos (o no queremos darnos) cuenta. 

«La feminidad no es un estado místico del ser»

«Ni se mide por lo bien que uno imita los estereotipos sexuales». La feminidad tiene un origen concreto y biológico. Totalmente influenciado por factores culturales, es real. La feminidad es mucho más que estereotipos, pero es innegable que tiene su ancla en un factor propio de la naturaleza que nos ha sido dado y es irrenunciable por mucho que modifiquemos el cuerpo.

Sin temor, creo que esta respuesta es de las más sencillas y directas que sobre feminidad hemos encontrado en el último tiempo. Así también, es verdadero el drama y el dolor que se vive en el camino de la disforia de género.

Aun así, difícil y dramático, el «cambio de sexo» no lo soluciona ni cambia la realidad de las cosas. Si quieres conocer más sobre el tema, te recomiendo el siguiente documental: «What is a woman».

Abramos el tema al debate, propongamos soluciones y salidas con empatía, pero sin olvidar la verdad. Entender el drama y el dolor no justifica cambiar lo que es real, sino encontrar nuestros caminos hacia la reconciliación con lo que nos hace humanos. 

¿Y tú? ¿Ya habías leído las declaraciones de Rowling? ¡Cuéntanos qué opinas!