”banner_academia”

¿Qué tiene que ver un debate presidencial conmigo como creyente?, ¿debería interesarme en este tema aún si no me gusta la política?, ¿se podrá rescatar algo bueno?

En mi país, Perú, estamos en época de elecciones y pronto este período se irá repitiendo en todo Latinoamérica. En las últimas décadas, y creo hablar en nombre de muchos, hemos ido a las urnas desesperanzados.

No vamos confiando en un futuro mejor sino más bien en un futuro no tan malo. Parece que nada nos motiva a pensar en que algún día las cosas cambien en temas de política. 


”banner_academia”

La carrera electoral muchas veces se asemeja más a un circo que a una carrera bien hecha para semejante encomienda. Estamos hablando del puesto de mayor servicio en un país: la presidencia de la república.

No olvidemos que es un puesto de servicio por encima de todo. Si somos creyentes y estamos involucrados en el mundo de la política, deberíamos saber que no podemos ser indiferentes. 

¿Qué podemos aprender de un debate presidencial?

En esta carrera el debatir deja de ser debate y se convierte en un tratar de sacar al otro de carrera a cualquier precio.

Se apunta a descalificar al rival, incluso difamar es lo que marca el orden del día. Las propuestas serias y concretas brillan por su ausencia en los debates y la ilusión se nos cae al piso.

Hace poco en un grupo de discusión política compartieron este video que les traigo hoy. Pertenece a CNN y muestra un mitin de John Mc Cain enfrentándose a Barack Obama por la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el 2008.

Y antes de saltar a conclusiones, déjenme decirles que este post no se trata de santificar (o satanizar) a nadie.

Simplemente quiero que escuchemos con atención, nos fijemos en la actitud de un candidato a la presidencia y rescatemos un acto noble: el de respetar al adversario.

Incentivemos un debate sano

Independientemente del pensamiento político que cada uno pueda tener, es interesante analizar la actitud de John Mc Cain frente a una audiencia que expresaba su miedo de ver a un Obama (de ascendencia árabe) como presidente.

«Él es un hombre decente» se le escucha decir una y otra vez a un Mc Cain que habla con firmeza.

«Es un hombre decente y de familia. Con el cual sucede que tengo desacuerdos en asuntos fundamentales. De esto se trata esta campaña»  Responde Mc Carrick ante la afirmación de una mujer que descalifica a Obama por ser árabe. 

De esto se trata un debate, más aún de un debate político. No se trata de descalificar por raza, credo, origen, etc.. No se trata de ajusticiar en lo personal para ganar puntos.

Si continuamos en debates así, terminamos eligiendo como siempre al que mejor se defendió, al que atacó más o como suele suceder, al menos malo.

¿Qué podemos hacer para ayudar desde donde estamos?

¡Qué bueno sería que apuntáramos a tener un debate con propuestas que reflejen la integridad, madurez y compromiso con el puesto al que aspiran!

Ojalá la calidad profesional y humana de nuestros gobernantes brillara más que cualquier otra cosa. Esto hay que exigirlo, pero sobre todo hay que demostrarlo con el ejemplo.

Cada uno en donde le toque. En nuestro puesto de trabajo, como empleados, como altos ejecutivos, emprendedores, como padres, como maestros, hijos, en todas partes. 

El tiempo de elecciones suele ser un tiempo de tensión, lo sabemos. Comparte con nosotros tus reflexiones y sobre todo pregúntate: ¿qué puedo hacer por mi país desde donde estoy?

¿Qué tiene que ver un debate presidencial con mi vida cristiana? Un video para reflexionar