dar gracias a Dios

Hace unos días estuvimos en fiestas en la ciudad que vivo. Fue maravilloso salir a la calle y ver tanta, tantísima gente. Al estar rodeada de tantas personas tuve el tiempo para pensar, reflexionar y también rezar y dar gracias a Dios.

Una de las cosas que me vino a la mente fue que es un completo y absoluto milagro encontrar a esa persona especial con la que compartes anhelos, deseos, metas, sueños y aspiraciones. 

En un mar de gente… estás tú

Piensa en esto por unos momentos. Si tienes pareja, novio(a) o esposo(a), date el tiempo para dar gracias a Dios. Somos tantas personas en el mundo ¡y Dios ha permitido que se conozcan!

Han caminado en mundos diferentes, han tenido historias diferentes y, en contra de todas las adversidades, ahí está contigo. Esto es un milagro.

Ponte a pensar en cada una de las decisiones que pudiste haber tomado de manera diferente y que resultarían en el no haberse conocido… y no fue así. En un millón de posibilidades, ahí están juntos. Eso es precioso. 

El o la indicada

Cuando te pones a pensar que somos millones de personas en el mundo, dar con la persona indicada, esa persona que te complementa, que te quiere a pesar de todo, que quiere llegar al Cielo contigo… es otro milagro.

En mi salida me quedaba mirando a tanta, tantísima gente y se me inflamaba el corazón viendo las parejas de enamorados porque… se encontraron. Con todas las formas en las que no se hubieran conocido, están ahí, un hombre y una mujer que se complementan, que se quieren y que se acompañan en este camino de la vida. 

Si nos ponemos a pensar que somos tantas personas en el mundo, la posibilidad de encontrar a esa persona que te complementa de manera perfecta, que hasta sus defectos te hacen una mejor persona, es un completo regalo. Creo que es algo por lo que deberíamos agradecer. 

Dar gracias a Dios por el milagro de tenernos

dar gracias a Dios

Dar gracias debería ser una de las cosas principales que las parejas hagan. Dar gracias a Dios porque, en un mundo tan grande, ha puesto a esa persona especial, que te hace reír, con quien puedes llorar y compartir la vida.

¡No demos por sentado a las personas! Vivir en actitud de agradecimiento puede ayudar a que las parejas se den cuenta de lo afortunadas que son. 

Dios ha dispuesto para ti una vocación preciosa. Te da la gracia para permanecer en ella. Incluso te capacita para amar hasta los defectos de esa persona que has aceptado, libremente, como la compañía ideal para caminar al Cielo. 

Vernos como un regalo, un don de Dios, el uno para el otro, nos llevará a dar gracias por el milagro de la vida compartida. Nos ayudará a ver en el otro ese regalo que Dios ha soñado para cada uno. Y nos ayudará a tratarnos con la suavidad y dulzura necesaria en el matrimonio y en el noviazgo.

No es casualidad conocernos. Recuerda que Dios tiene un plan y ese plan es llevarte al Cielo. Si lo ha dispuesto para que sea de la mano con alguien, da gracias porque ese tesoro que tienes es para cuidar, proteger y custodiar hasta el momento en el que, en presencia de Dios, puedas regresar al Padre y decir, «Padre bueno, hemos dado fruto en el amor que Tú nos has dado».