La red social TikTok, acostumbrada a establecer tendencias entre sus usuarios, hace unas semanas lanzó el reto #Cuddlechallenge con el objetivo de probar el «amor verdadero» de un infante por sus padres (el amor y la paciencia dicen muchos).

Lo que creo que no se esperaba fueron los hermosos resultados llenos de ternura y gracia de los miles de videos que se han venido subiendo y compartiendo en esta red social. El reto impulsa a los padres a acurrucarse en las piernas de los pequeños en el preciso momento en que los chiquitines están viendo su programa de televisión favorito.

Ha sido tal el impacto que incluso los padres se lanzaron a hacerlo con sus hijos adolescentes o adultos y algunos adolescentes se lanzaron a probar el reto con sus padres. Si nos centramos en el uso de pantallas en niños, podríamos decir que no solo los afecta a ellos mismos, sino a la familia entera. 

Los resultados han sido diversos, pero un gran número (si no es la gran mayoría) impacta por cuán rápidamente la atención del niño, del padre o del hijo, es captada con un gesto de ternura como el de acurrucarse en las piernas de aquel que se ama profundamente. 

Nuestros hijos y las pantallas

Y aquí es donde algunas preguntas saltan a mi mente. ¿Será que las horas que pasamos gritándole y rogándole a nuestros hijos porque dejen las pantallas y hagan algo más tiene que pasar por llenar y cambiar una emoción?

A veces nos desesperamos por ver a nuestros hijos pasar horas y horas frente a una pantalla. Nos sentimos casi incapaces de modificar tal comportamiento que sabemos a la larga puede traer consecuencias lamentables.

La tecnología, las pantallas por sí mismas no son ni buenas ni malas. El uso que hagamos de ellas traerá alguna de estas consecuencias. Entonces valdría la pena preguntarnos si lo que necesitamos hacer no es prohibir el uso de pantallas y tecnología sino enseñar (y primero aprender) a hacer un buen uso de esta.

Claves para un adecuado uso de la tecnología

La primera clave creo que está en mantener los canales de comunicación entre los miembros de la familia no solo abiertos sino además sanos.

Si una familia se esfuerza primero por mantener una comunicación, fluida, cercana, emocionalmente conectada y responsable, cualquier regla, límite o hábito que deseemos cultivar como familia será mucho más sencillo. ¿Por qué? porque podremos conversarlo, entender que es algo que a la larga nos va a beneficiar a todos y además nos va a sumar en nuestra propia felicidad familiar.

La segunda clave es una combinación de interés y amor. Estos pequeños prestando atención a sus padres incluso cuando están «pegados» frente al televisor nos da un mensaje que no podemos despreciar: Lo más importante es el amor.

Un amor que no está compuesto solo por palabras, sino por gestos, momentos compartidos, cercanía, preocupación. Por nuestros hijos deberíamos ser capaces de poner todo lo demás en espera.

¿Te animas a hacer el #Cuddlechallenge?

No hace falta que tengamos esta aplicación, ni que publiquemos el video. Si te animas, basta con probar este reto de acurrucarte en las piernas de tu chiquito cuando esté viendo televisión y ver cómo reacciona. ¡Yo ya lo hice y el resultado fue hermoso!

La próxima vez que veamos a nuestros hijos frente a una pantalla en lugar de increparlos, que tal si nos sentamos al lado de ellos, nos interesamos por aquello que están haciendo y de paso les compartimos un poco de ese amor y ternura que con la angustia y rapidez de nuestros días, a veces, se nos pasa.

Déjanos saber en los comentarios que reacciones obtuviste si te animaste a hacer este reto, o cuéntanos qué opinas sobre el uso de pantallas en niños. ¿Te cuesta quitarles el móvil o la tablet?, ¿les tienes prohibido usarlos?, ¿manejas horarios?, ¿se habla de este tema en tu hogar?