
La experiencia de la amistad auténtica es un verdadero tesoro. Es –como ha dicho Elredo de Rieval– «la patria de quien está en el exilio, la riqueza de quien es pobre, la medicina de quien está enfermo, la gracia de quien está sano, la fuerza de quien es débil, el premio de quien es fuerte». Cualquier amigo de verdad quiere para su amigo todos los bienes, todas las gracias, compartir con él las propias alegrías y tristezas, viviéndolas con un solo corazón. En resumen, quiere con todas las fuerzas de su alma la felicidad del otro. Esto –estoy convencida de ello– es lo que vivieron los santos. Fueran hermanos, esposos o amigos, ellos supieron vivir esa caridad sin límites de Cristo, que dió la vida por sus amigos. Es que tener una amistad centrada en Jesús nos permite no ser emigrantes, ni extranjeros; nos permite convertirnos en el hogar del otro. Tener un amigo es tener la necesidad de ayudar al otro a vivir. Saint Exupery lo expresa de modo muy hermoso:
«Amigo mío, tengo necesidad de ti como de una cumbre donde se puede respirar. Tengo necesidad de acodarme junto a ti, una vez más a orillas del Saona, sobre la mesa de una pequeña hostería de tablones desunidos, y de invitar allí a dos marineros en cuya compañía brindaremos en la paz de una sonrisa semejante al día. Si todavía combato, combatiré un poco por ti. Tengo necesidad de ti para creer mejor en el advenimiento de esa sonrisa. Tengo necesidad de ayudarte a vivir (…)»
Les dejamos 10 inspiradoras historias de santidad construida en medio de una profunda amistad :)










«Ama a todos los hombres con un gran amor de caridad cristiana, pero no mantengas amistad sino con las personas con las que convivir pueda ayudarte, y cuanto más perfectas sean estas relaciones, tanto más perfecta será tu amistad» (San Francisco de Sales).
Fuentes donde nos basamos para hacer este post:

El mejor articulo
QUE BELLO POST !
Dejando de lado la amistad santa entre casados, familiares o personas del mismo sexo, hay que decir de las amistades entre personas de distinto sexo «Entre santo y santa, pared de cal y canto»
Como bien señala Antonio Royo Marín, lo único que prueba la amistad santa entre personas del sexo opuesto es que esta es posible, pero eso no significa que dicha amistad esté libre de graves de peligros. Nótese que tales amistades sobrenaturales se producían entre dos almas muy adelantadas en la virtud o en la que una de ellas daba claras señales de ser santo, cosas escasean en la gran mayoría de los casos.
Es muy común que Satanás en forma imperceptible convierta las amistades sobrenaturales en amistades puramente humanas y luego en amistades carnales. Y cuando estoy ocurre, la amistad antes virtuosa termina siendo incluso más peligrosa que la amistad típicamente mala; de allí que San Francisco de Sales recomienda poner tierra entre los que formaron dicha amistad (alejarse o mudarse) o cortar la amistad cuando el afecto desordenado hace su aparición.