El deseo de tener cosas no es malo en sí mismo. Como seres inteligentes y con voluntad tenemos la posibilidad de conocer la verdad y desear encontrarla. Además, ya sabes: nuestras propias necesidades biológicas nos limitan.

Por ejemplo, no tenemos pelaje que nos abrigue del frío y en los veranos necesitamos del maravilloso invento del congelador para la limonada que nos refresca. Para mantener la temperatura necesitamos un abrigo acorde con el lugar en el que vivimos.

Sí, todos tenemos necesidades biológicas, sentimos sed, hambre, etc. Y, gracias a la inteligencia, podemos distinguir lo que es necesidad de lo que es lujo.

Se me viene a la mente el refrán popular «entre gustos no hay disgustos». Sin embargo… pensemos un poco en las diferencias a la hora de consumir una u otra cosa.

Pero, antes, me gustaría compartirte el video que me ha hecho reflexionar en todo esto, «Things» de Naked Insurance.

¿Existen cosas necesarias e innecesarias?

El vídeo nos muestra todo tipo de cosas que podemos querer tener. Cosas pequeñas, cosas graciosas y hasta cosas ingeniosas. Esto me ha llevado a reflexionar sobre la necesidad de muchas de las cosas que tengo.

Es verdad que, en muchas ocasiones, compramos de manera irreflexiva. Por eso, hace un tiempo, me puse la tarea de, cada vez que tenía la oportunidad de comprar algo que me gustaba, hacerme la pregunta «¿realmente lo necesito?».

Tal vez te puedes hacer esta pregunta tú también. A mí me ha ayudado a controlar o, mejor dicho, gestionar de manera positiva todo lo que compro.

Claramente, no es un método infalible, hay muchas veces que me gana el deseo de comprar cosas que realmente son innecesarias pero bonitas.

No es el «qué» sino el «para qué»

En el vídeo nos dicen que no es tanto la «cosa en sí misma», sino lo que haces con ella o con quien la compartes. Y es verdad.

No es importante tener muchas cosas o comprar mucho solo para tener. Lo verdaderamente importante es tener con quien compartir todo lo que tenemos.

El video me lleva a pensar justo en esto: en la capacidad que tenemos de compartir, de ser solidarios. De saber que realmente todo lo que «tengo» no es mío, sino que ha sido dado, de manera gratuita, por Dios para que yo pueda servir a mis hermanos. ¿Qué piensas tú?

¿A dónde nos lleva el afán de tener más y más cosas…?

¿Cuántas veces el deseo de tener cosas nos aleja hacer lo que queremos o lo que es peor de las personas que queremos? Seguramente tú también te has hecho esta pregunta.

Es posible que conozcas personas a las que quieras, cegadas por deseos de tener cada vez más cosas: mejores casas, coches, vestidos, etc., pero que no tienen tiempo para disfrutar de esas cosas que tanto trabajan por conseguir

¿No crees que parecen encadenados en un deseo que los mantiene en un círculo vicioso? De trabajar más para tener más y tener que trabajar más para mantener lo que ya tienen.

El video nos dice «Las cosas son solo eso: cosas».  Entonces, ¿por qué queremos tener tantas?

¡Somos insaciables!

Finalmente, te dejo con esta reflexión: la verdad más profunda de nuestro ser es que somos insaciables. ¿Por qué? Pues porque Dios ha inscrito en nuestro corazón el deseo de eternidad, el anhelo profundo de ese «para siempre» que Él mismo nos ha prometido.

Nada en este mundo saciará a plenitud todo lo que queremos: amor, felicidad, paz, etc. Todo lo que puedes desear lo obtendrás de manera imperfecta en esta vida. Porque lo obtendrás de manera plena cuando te encuentres cara a cara con el Ser de quien proviene todo lo bueno, bello y verdadero.

 

Artículo elaborado por María Claudia Arboleda 

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