Este, es uno de esos videos que andan circulando en redes sociales a modo de campaña. Un llamado a todos, especialmente a los jóvenes, a detener esta desenfrenada manera de ignorar a los demás, de esconder los problemas y los sentimientos, de optar por el silencio y preferir el suicidio.

¿Cómo me siento en este momento?

¿Cómo estoy? Esta pregunta nunca nos la hacemos a nosotros mismos, es verdad. Nadie se levanta, se mira al espejo y dice ¿cómo amaneciste hoy? La pregunta se la hacemos a nuestros amigos, compañeros de trabajo y familiares, ¿Pero en realidad me gustaría saber cómo están las personas que me rodean? A veces es preferible ignorar al otro porque «yo ya tengo suficientes preocupaciones» ¿Te suena familiar?

La amistad, juega aquí un papel fundamental. Las relaciones interpersonales que construimos con otros pueden convertirse en salvavidas, en razones para no perder la cordura o en anclas para no perder la fe. Recordemos que para entregarnos a los demás, también vale la pena evaluar nuestro estado de ánimo, pregúntate a ti mismo ¿Cómo estoy?, ¿me siento tranquilo?, ¿vivo con inseguridad y temor la mayor parte del tiempo?

¿Qué puedo hacer si prefiero no hablar de mis problemas con mi familia?

Muy seguramente todos hemos tenido cosas que preferimos no compartir con otros. No todo lo que nos sucede le importa al resto y no todo lo que nos aflige, preocupa a los demás de la misma manera. Pero lo que si debemos hacer en caso de llegar a sentirnos ahogados en nuestros propios problemas es, buscar ayuda. 

Puede que de primerazo no acudamos a un psicólogo, pero si a un amigo. Si no te sientes cómodo hablando con tu familia, busca a un amigo que pueda escucharte, uno con el que te sientas libre de expresar lo que sientes, de desahogarte sin que frene tu discurso o te juzgue con ligereza.

Hablar con otra persona sobre nuestros sufrimientos o inseguridades puede quitarnos una gran carga de encima.

¿De qué manera puedo actuar si noto que un amigo o familiar se siente deprimido?

La depresión puede disfrazarse de muchas maneras. Usualmente cuando alguien esta sumergido en ella, no va por la calle gritando a los cuatro vientos que se siente mal, que la tristeza lo quiebra o que ya no puede más. La gran mayoría, sabe fingir muy bien un estado completamente opuesto al de la depresión, como el joven del video, al que pareciera que no le pasa nada, pero por dentro parece no soportar su propia existencia.

Si notas que algún amigo, familiar o conocido, se siente mal o incluso ha compartido públicamente sus intenciones suicidas ¡No lo descuides! No asumas que después todo irá bien, que se le pasará la tristeza. No aceptes la idea de pensar que solo lo hace por llamar la atención o por provocar lástima. Acércate a él o ella y busca un momento para que hablen a solas.

Es importante tener mucho tacto para este tipo de conversaciones. No juzgues, no critiques, no pierdas la paz, la charla que llegues a tener con esta persona debe partir del amor y la comprensión, sin importar las circunstancias que lo hayan llevado a consentir el suicidio como una opción para solucionar los problemas.

No pierdas contacto con esta persona. Si es posible, trata de compartir el mayor tiempo posible con él, inclúyelo en tus planes, llévalo a lugares públicos, invítalo a visitar algún lugar agradable, llámalo constantemente y si no contesta por ninguna parte, ¡visítalo! Insistir en estas situaciones se convierte en la clave para prevenir cualquier desastre. 

Agota todas las posibilidades de ayuda

Si ya hablaste con ese amigo que ha mostrado señales de alarma y las cosas simplemente no funcionan, cuéntale la situación a otras personas. Si es necesario quiebra las reglas, acude a sus padres o amigos más cercanos, pide ayuda a un psicólogo, a un sacerdote o a un psiquiatra.

Agota todas las posibilidades y no dudes en comentarlo a las personas que creas convenientes para el caso. Tal vez hayas puesto todo de ti para ayudarlo pero en muchos casos, la ayuda debe venir de un profesional o desde otra persona que conozca más a fondo su personalidad, debilidades y fortalezas.

Te invito a compartir este post para que más personas se sumen a esta causa. No esperemos a que sea demasiado tarde para animarnos a ayudar a otros o para interesarnos realmente por los problemas de las personas que nos rodean. Algunas veces los familiares y amigos más cercanos de la víctima, no tienen idea de la batalla que libra esa persona e ignoran por completo la idea de suicidio. Nunca demos nada por sentado, si percibimos las señales ¡Actuemos!