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Cuando vemos esta clase de cortos, inmediatamente y sin pensarlo llegamos a la conclusión de que definitivamente el mundo sería mejor sin seres humanos. Claro, si hacemos tanto daño al ecosistema, mejor sería que nunca hubiéramos existido, ¿no?

Si estuviera frente a un auditorio no dudo que un «sí» ensordecedor tomaría la sala. Basta mirar los comentarios en redes sociales que acompañan este video para saber que el primer sentimiento que despierta este corto animado es ese, el volvernos en contra de nosotros mismos.

El cuidado de la creación, responsabilidad de todos

No se equivoquen, no crean que estoy en contra de las iniciativas ecológicas y el cuidado del medio ambiente. Es definitivamente nuestra responsabilidad. Esta tierra, este planeta, este tiempo y espacio en el que vivimos nos ha sido dados como un regalo y como una encomienda. Somos los administradores de la creación de Dios (creación que nos incluye a nosotros como obra máxima) y nos hace responsables de velar por ella.

En lo cotidiano es necesario que seamos responsables por lo que comemos, por cómo manejamos nuestros desperdicios, por lo que compramos (compramos por comprar o compramos lo realmente necesario), por cómo educamos e incluso por quién votamos y qué políticas apoyamos.

La crisis medioambiental

Es más compleja de lo que creemos pero a la vez tenemos que confiar que nuestras pequeñas acciones diarias, como el reciclar y cultivar plantas, hacen una diferencia. Hay mil iniciativas a las que podemos unirnos que realmente van por el camino del cambio. ¿No se les llena el corazón de emoción cuando ciudadanos se organizan para limpiar sus playas? Los seres humanos tenemos una capacidad de hacer el bien enorme.

Si bien nuestras acciones y nuestra propia ruptura original nos han conducido a alejarnos de la creación, esto no significa que ese alejamiento sea definitivo, ya ha sido reconciliado y como prueba, están las grandezas que por nuestro planeta podemos hacer.

A lo que voy finalmente, es que comerciales como este nos hacen tomar conciencia del daño que podemos hacer a la naturaleza (incluso la humanizamos para apelar a nuestra sensibilidad) Y sin embargo, es bueno preguntarnos si irónicamente el efecto podría ser contraproducente, generar desprecio al prójimo, generar desprecio hacia mi mismo por pertenecer a una especie tan canalla.

Si queremos ver la cizaña y aceptar que somos solo eso, es una elección. Somos también el trigo, es más estamos llamados a ser trigo. El ser humano es la obra maestra de Dios, maestra no porque seamos perfectos sino porque somos amados, infinitamente amados, y si tomando conciencia de ese amor y bajo su nombre y gracia empezamos a actuar con todo lo que nos ha sido dado, seguramente grandes obras podremos hacer. Como definitivamente las estamos haciendo. Después de todo, a eso hemos sido llamados.

Para reflexionar a solas o en grupo

Es cierto, la naturaleza clama por nuestro cuidado. Pero no olvidemos a quién le ha sido dada la tarea de cuidarla. Preguntemonos por un momento: ¿qué estoy haciendo por mi planeta, por mi país, mi ciudad o mi propio hogar?, ¿son los animales los únicos afectados con los actos inconscientes del hombre?, ¿soy de los que se conmueve con este video pero no hace nada para cambiar la situación? o ¿trabajo constantemente por hacer de este mundo un mejor lugar?

«No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social. Sino una sola y compleja crisis social-ambiental». — Papa Francisco.


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