Pasar la Navidad solos probablemente no esté en los planes de ninguno. ¿Pero qué pasa si no hay más opción?, ¿qué sucede cuando tal vez somos mayores y el resto de la familia no puede venir a visitarnos o simplemente ya no tenemos familia?

¿Y si nos hemos quedado solos porque nuestros actos nos han alejado de todos?, ¿y si la verdad es que a nadie le entusiasma la idea de pasar estas fiestas a nuestro lado?

El corto animado que les compartimos hoy se titula «Stella», fue realizado por Re-engage y se hizo como una campaña para concienciar sobre la soledad entre las personas mayores en Navidad.

Es muy conmovedor, y creo que bastante necesario. Muchas abuelitos son simplemente olvidados, desechados por sus familias como si se trataran de un objeto.

Y aunque sea difícil creerlo o tal vez ni contemplemos la idea, la verdad es que son millones, los que no solo pasan Navidad solos, sino la mayor parte del tiempo.

La soledad que duele

Pensar en que alguna vez fuimos jóvenes, arriesgados, independientes y aventureros, y que ahora no nos podemos valer por nosotros mismos ni para vestirnos, es duro, muy duro.

Olvidamos que todos vamos para allá, camino a la vejez. ¿Nos hemos detenido alguna vez a pensar cómo nos gustaría vivirla?

Cuando nuestros padres o abuelos parecen colmarnos la paciencia ¿pensamos en que también nosotros seremos mayores algún día?

¿Qué trato nos gustaría recibir?, ¿qué estamos haciendo desde ahora para cosechar buenos frutos? Para que nos traten bien, nos echen de menos, nos tengan paciencia, nos consuelen, nos animen y nos amen tal y como somos.

Qué fácil es ignorar la idea de envejecer y qué fácil también es pensar que «eso no nos tocará a nosotros», «que la soledad no tocará a nuestra puerta».

Amemos y acompañemos a nuestros padres y abuelos

Si tienes la dicha de tener a tus padres o a tus abuelos con vida, haz que esta Navidad se sientan más amados que nunca.

Sin importar las limitaciones que tengan, inclúyelos en tus actividades, hazlos partícipes de las decisiones que se tomen en estas fechas.

No los dejes sentados en una esquina de la sala, sin nadie que les converse o los mire. Tienen las mismas ganas de hablar, reír y disfrutar que tú.

Un día no estarán, y probablemente nos lamentaremos. Nos parecerá que la Navidad no es igual sin ellos y desearemos tenerlos de regreso aunque sea solo una noche.

«El Señor conoce cada uno de nuestros sufrimientos de este tiempo. Está al lado de los que tienen la dolorosa experiencia de ser dejados a un lado. Nuestra soledad —agravada por la pandemia— no le es indiferente.

Una tradición narra que también san Joaquín, el abuelo de Jesús, fue apartado de su comunidad porque no tenía hijos. Su vida —como la de su esposa Ana— fue considerada inútil.

Pero el Señor le envió un ángel para consolarlo. Mientras él, entristecido, permanecía fuera de las puertas de la ciudad, se le apareció un enviado del Señor que le dijo: ¡Joaquín, Joaquín! El Señor ha escuchado tu oración insistente» —Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Papa Francisco. 

Tengamos presentes estas palabras: «Yo estoy contigo todos los días» (cf. Mt 28,20) y encarguémonos de que ningún padre o abuelo las olvide.

¿Cómo estar más cerca de los abuelos en Navidad?