Definitivamente uno de los videos del momento, de esos que tienen un «no sé que» y que a todos les gusta. Simplemente le das like y lo compartes por todos tus grupos y redes sociales, es de esos videos que quieres que todos vean. A simple vista pudiera uno decir «qué bonito y tierno», «muy simpático y emocionante», pero yo quisiera que no solo quedara en un video que nos logra cautivar y mover en nuestras emociones — por cierto tan presentes en estas fechas navideñas — ojalá que no dejáramos pasar de largo un potente mensaje y que aunque pudiera parecer frase de cajón, es la esencia de la navidad. Me atrevería a decir que es la esencia de la vida: el amor ha de ser lo más importante.

Este siendo también el slogan del vídeo: «Creer en Navidad», es lo que en el fondo ha logrado movilizarnos y sensibilizarnos, así no seamos tan conscientes de ello. Y es que aunque en estos tiempos nos cueste creer en el amor, así sea real, si que lo anhelamos. Porque estamos quizá cansados de vivir en una lógica tan distinta, una en la que es más fácil responder mal con mal, en la que no se puede vivir el perdón y en la que acogernos con comprensión o soportar las dificultades del otro, es simplemente inimaginable. 



Marginar al que no nos cae bien o no nos gusta, vivir con una mirada egocéntrica y autorreferencial; lo que anhelamos entonces es empezar a confiar y apostar por el otro, expresando así una lógica de servicio, solidaridad y compasión, de la misma manera que nos lo ha enseñado el Amor de Dios.



El misterio del amor

Esta es la principal enseñanza de Jesús al haberse encarnado en Navidad (si, esto es lo que significa la Navidad básicamente y no otra cosa). El nacimiento de Jeśus nos remite a un misterio de amor inmenso, uno en el que Dios se hace hombre para demostrar lo mucho que le importamos, lo mucho que nos ama, a pesar de nuestra condición débil, frágil y pecadora. A pesar de que estemos llenos de «espinas» y tengamos barreras para dejarnos amar y para amar.

De la misma manera en la cual Dios nos demuestra su amor gratuito y desinteresado, así estamos nosotros invitados a vivir el amor. Así lo puede representar en el video la ardillita, que sabiendo lo difícil de llegar al erizo,  no se cansa de buscar la manera de conectar con él y de tocar su corazón, de abrazarlo y demostrarle que a pesar de su condición, él es valioso y digno de ser amado.

Alimentar los anhelos

En esta época navideña es natural que broten en cada uno estos anhelos. El anhelo de vivir la unidad, el perdón, la gratitud, la reconciliación. Quizá se nos haya olvidado el porqué y el origen, no solo de un mero sentimiento, sino de un anhelo en el fondo de nuestro corazón, con el cual deseamos expresar el amor, porque Alguien nos ha amado primero.

Deseamos tocar el corazón de otros, porque Otro ya ha tocado el nuestro, deseamos que sea noche de Paz y de Amor, porque es Dios quien ha querido sembrar en nuestro mundo la paz y la reconciliación a través de su Hijo, el niño Jesús. ¡Al igual que este pequeño erizo, todos merecemos y necesitamos ser amados!

Para reflexionar: ¿Me esfuerzo por llegar a otros a pesar de los obstáculos?, ¿busco la forma de conectarme con los demás aún cuando parece imposible?, ¿pongo el amor y la caridad sobre cualquier otra cosa en mis relaciones? Cuéntanos en los comentarios con qué personaje te sentiste más identificado y por qué, ¿Serías el erizo o la ardillita?