Corrupción, escuchamos esta palabra con tanta frecuencia sin importar el país en el que nos encontremos… El pasado domingo me llamó la atención una de las peticiones de la oración de los fieles que se exponían cuando asistía a la celebración de la Eucaristía. Dicha petición rezaba más o menos así: «Para que Dios dé a los gobernantes el sentido de la justicia, de la libertad y de la paz. Roguemos al Señor».

Y me sorprende porque toda referencia a la política (mejor dicho a los políticos), al menos en el entorno donde me muevo familiar, laboral y socialmente, es causa de muecas de fastidio, de sonrisas irónicas, de que se te ericen los pelillos del antebrazo o de que te salgan sarpullidos en la piel.

Porque solo decir «política» o «políticos» es sinónimo de corrupción, intereses muy muy particulares, un coto muy cerrado de personas. En el fondo, un universo paralelo que casi nunca toca o conoce del mundo real que vive la gente real. 

No a la corrupción

Pero siendo sinceros y lo más objetivos posible quizá los políticos y la política no sean el verdadero problema. Recordaba entonces un vídeo del papa Francisco en el que habla precisamente de esto y en el que se comparte un mensaje que me gustó mucho:

«Cerrar los ojos ante la corrupción que nos invade no sirve de nada. Si queremos acabar con ella, con esa corrupción que causa tanto daño en el mundo, mirémosle a la cara y hablemos claro». Si deseas ver o compartir una infografía que explica este tema puedes entrar a este enlace.

El video se titula «No a la corrupción» y hoy quisiera compartir contigo algunas ideas en este artículo sobre el gran mensaje que da el papa.

La corrupción y el pedido especial del papa Francisco

La lógica del papa es totalmente sencilla pero también muy directa y clara. Los problemas del hombre en la sociedad actual son las situaciones de esclavitud y desempleo, también de abandono y de maltrato de la naturaleza. Y en la raíz de estos males que nos asolan está la corrupción, que el papa define como un «proceso de muerte que nutre la cultura de la muerte».

En el fondo no es más que el abuso del poder que se ostenta en beneficio propio o particular. Y cuanto más poder se ostenta, más probabilidades hay de caer en este terrible mal. Por esto el afán de poder no tiene límites, porque se entiende como aprovecharse de una situación, y no como una forma de ayudar, con espíritu de servicio, a los ciudadanos en sus necesidades concretas.

De ahí la intención del papa de pedir oraciones para que aquellos que ostentan un poder material, político o espiritual no se dejen dominar por la corrupción. Y el gran consejo de hablar y denunciar los casos y situaciones de los que tengamos noticia.

No permitamos que la semilla de la corrupción germine en más corazones

Seguramente conocemos situaciones o casos donde tristemente esta lacra de la corrupción está presente incluso en las instituciones públicas. Pero con el ánimo de terminar este artículo de forma positiva quisiera referirme a la buena actuación de algunos políticos y representantes públicos que han obrado como servidores de sus ciudadanos con ocasión de la pandemia.

Por ejemplo en algunos gobiernos autonómicos de mi país (España) han donado un tercio de su sueldo para la atención sanitaria durante los meses de pandemia. Algunos representantes públicos de forma absolutamente anónima trabajaron como voluntarios en instituciones de distinto perfil en el reparto de comida y productos de primera necesidad.

Otro ejemplo lo podemos tomar de Portugal donde su presidente animó a los bancos nacionales a retribuir a los portugueses y a sus familias todo el apoyo que ellos recibieron de la ciudadanía durante la crisis financiera.

Y quizá el caso más conocido sea el del presidente de El Salvador que suspendió el pago durante tres meses para toda la población de servicios básicos como agua, luz e incluso internet. Ofreciendo también un bono por un importe de dinero a las ciudadanos que peor se vieron afectados en la disminución de sus ingresos.

Menos corrupción y más bondad

Son ejemplos, imagino que mejorables y criticables en cierto sentido pero que responden a entender la política como servicio a los demás. Seguro tú también conociste casos en los que otras personas sirvieron desinteresadamente y nos recordaron a todos que sigue existiendo gente de buen corazón. 

Termino con una sencilla frase de Kamal Haasan que creo resume muy bien la postura que el papa quiere que tengamos ante la corrupción: «Cuando no tomas una postura en contra de la corrupción, tácitamente la apoyas».

Oremos por todos los gobernantes, por todas aquellas personas en las que reposa una responsabilidad inmensa para con su pueblo. También por todos nosotros, para que cada día y con ayuda del Espíritu Santo sepamos actuar ante la corrupción y seamos mensajeros y vivos reflejos del amor de Cristo y su Iglesia.