corregir al que se equivoca

Todos hemos atravesado, alguna vez, la experiencia de ser corregidos por alguien que nos ama mucho (o ser nosotros los que hemos de corregir al que se equivoca).

¿Recuerdas que te corregían cuando eras pequeño? Desde cómo nos sentamos, comemos, hasta la manera en la que hablamos. Todo esto nos muestra que crecer es un camino de múltiples caídas y levantadas. De aciertos y desaciertos que, muchas veces, van a ser vistos por otras personas.

De este proceso de crecimiento y educación se espera que vayamos madurando. Muchas veces, esto implica transformar aquello que hace mal (a nosotros o a otros) en algo positivo, que traiga más armonía al grupo, a la familia y a quienes nos aman.

Sin embargo, muchas veces, aunque somos corregidos con amor y por personas que son importantes para nosotros, pareciera que preferimos seguir en el mismo círculo vicioso.

Sobre este punto, quisiera mostrarte este video:

1. Obstinación en el error

En el video “Like a Good Neighbaa”, se puede ver a Arnold Schwarzenegger en distintas escenas pronunciando la palabra “Neighbor” con un acento diferente a la persona que lo graba en producción.

Sin embargo, a pesar de las sugerencias que le realizan diversas personas del equipo frente a la palabra que pronuncia, él opta por seguir pronunciando de la misma manera. Finalmente, ante la negativa respuesta de Arnold por corregir su error, deciden modificar un poco la escena y poner otra persona a su lado en ese momento.

Frente a esta situación, valdría la pena preguntarse: ¿cuántas veces las personas que más nos aman nos hacen sugerencias por nuestro bien y, sin embargo, no escuchamos?

Muchas veces preferimos encerrarnos en nosotros mismos en lugar de abrirnos a un diálogo con otros sobre nuestras ideas, sobre la percepción de la realidad, las decisiones de nuestra vida, etc.

2. Incapacidad de reflexión

    Al igual que en el video, muchas veces no nos interesa mirar lo que otros nos dicen. No atendemos sus sugerencias, solamente porque nos cuesta detenernos un poco ante las circunstancias que vivimos y examinar bien a fondo nuestras intenciones.

    Hay una condición básica de lo que significa ser persona: ser persona implica estar en una relación con otro. Cuando nos cuesta tanto mirarnos a nosotros mismos y nos privamos de ese diálogo interno que se da en nuestra conciencia sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas, entonces nos empezamos a volver necios. Y no solamente sufrimos, sino que hacemos sufrir a otros.

    El mundo actual nos absorbe tanto con el exceso de información que nos rodea, que ni siquiera alcanzamos a digerirla. Pareciera que quedamos privados de la capacidad de reflexionar sobre lo que vivimos, lo que hacemos y lo que somos. Así, tantas veces el hombre se convierte en un desconocido para sí mismo.

    Es por esto que muchas veces decimos que el primer obstáculo que encontramos en nuestras vidas para salir de nuestros vicios somos nosotros mismos. No las circunstancias, no los otros, mucho menos Dios.

    Por su naturaleza, el ser humano se comprende a sí mismo a partir de la comunión con Dios y con los demás. Es por eso que, para comprender quién soy, necesitaré del encuentro con otros que me permitan mirarme para saber qué hay en mi interior.

    3. Corregir al que se equivoca

    Dice el libro del Eclesiástico: «Encontrar un amigo fiel es como dar con un tesoro» (6,14). ¡Cuánto valor podemos dar a alguien que nos corrige desde el fondo de su corazón!

    Es importante pedirle a Dios que nos ayude a discernir nuestras amistades, para que sean personas que nos amen tanto que no tengan reparo en señalar nuestras heridas y advertirnos de los peligros en los que a veces caemos.

    Tantas veces hemos encontrado personas que solamente celebran nuestras acciones, sin importarles el daño que podemos estar haciéndonos con ellas. Al igual que en el video, tantas veces tendremos que ser corregidos en lo mismo.

    Tomar conciencia de quienes somos y lo que hacemos no es cosa sencilla; somos un misterio que necesita permanentemente ser revelado.

    4. La necesidad de los amigos y del amor para mejorar

    Todos hemos tenido la experiencia de ser amados. Desde que nacemos, incluso desde el vientre de nuestra madre. Lo primero que una persona reclama es el afecto de quienes lo aman, antes que cualquier otra cosa.

    Por eso, podemos decir que, para cambiar nuestra vida y nuestro corazón, lo primero que anhelamos experimentar nuevamente en nosotros es el amor y la amistad.

    Cuando no nos sentimos amados, nos cuesta abrirnos a la corrección de otros, porque nuestras necesidades básicas de afecto y de sentir que pertenecemos a alguien más están insatisfechas. Por eso, construir un vínculo afectivo para transformar el modo como vivo y amo siempre será esencial.

    ¿Cuál es tu experiencia al corregir al que se equivoca y al recibir correcciones? ¡Cuéntanos en los comentarios!