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«Si no quieres sufrir, no ames. Pero si no amas, ¿para qué quieres vivir?» —San Agustín.

El mundo está lleno de gente insufrible. Lo digo por experiencia, porque soy uno de ellos. Sé que muchas veces caigo «pesado», porque soy extrovertido, gritón, expansivo, humorístico y me gusta mucho la gente. Lo que también sé es que muchas veces yo no le gusto a la gente. El problema es que tardo mucho, mucho tiempo para darme cuenta cuando le caigo pesado a los demás, y entonces ya es demasiado tarde. Por suerte me casé con mi querida esposa, que me tiene «a raya» con mis efusividades.

Y para que entiendan de qué estoy hablando les comparto el siguiente video. El Metro de Copenaghe quiso hacer una campaña para mostrar lo rápido que se viaja con el nuevo tendido (17 estaciones en nueve minutos) y recurrió a este aviso publicitario en tono humorístico para mostrar que no importa qué pesados puedan ser los compañeros de viaje, el viaje dura poco.


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Hay tres cosas que me encantaron de este video: la primera es que la mujer que sufre con paciencia las actividades expansivas y groseras de un grupo de Scouts y su guía. Está volviendo a todas luces de una fiesta en la que parece que no lo pasó tan mal: los signos de la resaca son evidentes.

La segunda es que los niños van relativamente tranquilos hasta que el expansivo guía los saca de su letargo preguntando qué tienen para comer. Sacando cosas de olor fuerte e incitándolos a cantar. La tercera es que la mujer está en el límite de su resistencia, y podría pararse e irse, pero se queda con cara de sufrimiento padeciendo a los «molestos» niños.

Nosotros también somos molestos

Todos nos solidarizamos con la mujer porque vemos que está visiblemente irritada. Y la verdad es que los scouts son… intensos. Pero ella está volviendo, de madrugada, presumiblemente de una fiesta en la que también estuvo molestando durante toda la noche a otras personas.

¡Muchas veces nos irritamos inmediatamente con cualquiera que nos moleste, pero no consideramos que todos somos la Cruz de alguien! Y tenemos facilidad para estallar con las debilidades o miserias de los otros, y exigimos paciencia con nuestras propias debilidades.

Lo ideal sería que fuera al revés. Pero la verdad lo que deberíamos hacer cuando vayamos a recriminarle a otro sus malas conductas, es poner también en la balanza las nuestras, y ver si nuestro reclamo es legítimo.

Deberíamos saber que molestamos

El hombre que comienza con la comida y los cantos no se da cuenta de la presencia de la mujer con resaca. Comienza con sus cochinadas, sus gritos y bailes porque está alegre y divertido, y quiere contagiar a los niños que viajan con él todo su entusiasmo.

Hay gente que nació para «animar» a otros, y hay gente que no es que esté desanimada, sino que es más tranquila que (nosotros) los molestos. Como dije antes, los molestos muchas veces no sabemos que molestamos, y no nos damos cuenta hasta que alguien se irrita y nos llama al orden.

Un remedio para eso es decirle al molesto, en un tono caritativo y paciente, que está molestando. La mujer podría haberse levantado e irse (en el próximo párrafo amplío esto), o podría haberle dicho: «Oiga, buen hombre, ¿podría gritar más bajito, que me duele la cabeza?» Los molestos también deberíamos tratar de ser expansivos en un ámbito más privado, donde haya gente que ya esté resignada a soportarnos…

Sufrir con paciencia los defectos del prójimo

¿Qué pasa cuando Dios nos pone delante a un grupo de insoportables, especialmente cuando estamos cansados o irritados? ¡Deberíamos soportarlos con paciencia! De hecho, es lo que hace esta pobre mujer quedándose mientras los scouts cantan a grito pelado una canción de campamento.

A veces son estas pequeñas cruces las que son más difíciles de sobrellevar. La convivencia diaria en el matrimonio, según San Francisco de Sales ofrecía «las máximas oportunidades de mortificación». A veces sentimos que si tuviéramos que ofrecer nuestro cuello para que lo corten los infieles, seríamos los primeros de la fila.

Pero cuando se trata de soportar con paciencia a un tipo gritón, o a un empleado lento, o a alguien que no sabe hacer algo, se nos agota la paciencia en dos segundos. Y ciertamente que tienen mucho más mérito nuestras pequeñas mortificaciones reales que nuestras supuestas intenciones de martirio.

Todos somos diferentes, cada uno es una riqueza de Dios para el mundo

La verdad es que el guía scout es realmente insoportable, y podemos comprender que está caricaturizado para acentuar el efecto cómico del aviso publicitario. Esa persona es insoportable en el ámbito del metro. Pero con toda seguridad, en el campamento es el mejor monitor para cuidar a esos niños.

Para cuidar a tantos niños se requiere de mucha energía, mucha alegría, mucha paciencia y para ir de campamento hay que ser ligeramente salvaje. Este hombre cumple todas las condiciones, sin lugar a dudas. Hay gente que no «cuadra» en algunos lugares, pero es ¡Porque fueron creados para estar en otros lugares!

Nuestros dones «tienen sentido» en un lugar específico, en un ámbito específico. Solo tenemos que saber encontrar ese lugar donde podamos dar lo mejor de nosotros mismos y que los dones que Dios nos dio puedan brillar en donde Él los tenía pensados.

El amor consiste en saber ver en el otro esa riqueza

Lo que a algunos les puede parecer un defecto, a otros les puede parecer una virtud. Y el amor, el Amor con Mayúsculas consiste en ver al otro con los ojos de Dios, saber comprender que tal vez eso que nos parece un defecto, está llamado a servir a alguien que lo necesita.

Dios escribe derecho con renglones torcidos, y a veces cosas que nos parecen frivolidades sirven para ganar el corazón del otro. San Juan Bosco aprendió magia para poder llegar a los niños de Turín y enseñarles el catecismo. Este hombre caricaturizado en el aviso es ideal para estimular a los niños a que saquen lo mejor de sí mismos.

Si vemos todos los dones, aun los que nos parezcan fuera de lugar, aun los que nos parezcan groseros, con una visión sobrenatural, estaremos muy cercanos al amor de Dios. Que nos ama aun a pesar de nuestras «rarezas» e incluso pecados, y espera que nos convirtamos y volvamos a Él.

La paciencia todo lo alcanza

La querida Santa Teresa decía en su poema «Nada te turbe», esa frase hermosa: «La paciencia todo lo alcanza». Cuando nos toque enfrentar una situación de este tipo, sepamos ver que la paciencia nos va a llevar mucho más lejos que la confrontación.

El papa Francisco hace esta distinción en una catequesis de febrero de 2018, cuando dice que la paciencia es lo contrario de la resignación. El papa hace una distinción entre paciencia y resignación, y dice que la resignación es quedarse, y la paciencia es superar, «llevar arriba».

Dice el papa: «El paciente sabe dialogar con los límites: la paciencia es una beatitud, es la virtud de aquellos que caminan, no de los quietos o cerrados; es soportar, llevar a los hombros las cosas no agradables de la vida. También las pruebas; es capacidad de dialogar con los límites».

Si sabemos dialogar con los límites, y enfrentar nuestras propias limitaciones, sabremos que los demás nos tolerarán con mayor facilidad cada día, y que nuestro ejemplo de superación puede inspirar a otros.

Sigo siendo insufrible, pero ahora pongo mis payasadas y mis chistes malos al servicio de Dios dando charlas y conferencias sobre el matrimonio, y ¡Dios saca mucho fruto de mis debilidades y tonterías! ¡Porque todo es gracia de Dios, si sabemos poner nuestros dos panes y cinco peces!

paciencia, «No te soporto, te juro que no te soporto». Consejos para tener paciencia de verdad