Seamos sinceros, alguna vez hemos deseado fervientemente que Dios nos libre del ¡cáliz de nuestros hijos! A la hermosa tarea de ser padres muchas veces se le va lo hermoso.

Nuestros hijos pueden convertirse en las cruces más grandes de nuestra vida, y cuando esto sucede afortunadamente tenemos una gran aliada en el cielo: santa Mónica. Esta gran santa fue la madre de nada más y nada menos que san Agustín de Hipona, Padre de la Iglesia.

Además del dolor de cabeza que san Agustín constituyó para su madre durante tantísimos años, el esposo de santa Mónica tampoco se quedaba atrás, de genio fuerte y testarudo, Patricio no fue el ejemplo de esposo. Con esta «carga» encima santa Mónica influyó grandemente en la conversión de su esposo y en la santidad de su hijo.

Para los que conocen la vida de san Agustín sabrán que su proceso de conversión incluyó innumerables lágrimas y grandes preocupaciones a su santa madre. A pesar de los dolores de cabeza y las decisiones tan radicales y desordenadas de su hijo (padre de un hijo fuera del matrimonio, devoto de una vida libertina y pagano consumado), la oración constante y la fe de santa Mónica nunca decayeron.

Dios realmente fue su «roca y su baluarte». Así que, si santa Mónica pudo, seguro que con su ayuda, también nosotros. Aquí te dejamos cuatro consejos infalibles de esta gran santa. ¡Empecemos!

1. Constancia y vida de oración

Santa Mónica: ¿quién fue y cómo logro convertir a su hijo?

Encabezando la lista, constancia y vida de oración. Santa Mónica nos enseña que podemos tener un máster en crianza de hijos y un doctorado en paciencia y aún así todo el camino se puede hacer complicado. ¿Por qué?, porque finamente nuestros hijos tomarán sus propias decisiones y cometerán sus propios errores, nos guste o no.

La labor más valiosa que tenemos como padres y que por nuestros hijos podemos hacer es rezar por ellos y darles el ejemplo de una relación muy cercana y sólida con Dios. La alegría y la fortaleza que viene de Cristo es imposible de ocultar, habla por sí sola y cuestiona siempre.

Sobre todo a nuestros hijos que nos ven día y noche fieles, a pesar de las dificultades, a pesar de las decepciones, a pesar de los dolores.

2. Conocimiento de sus hijos

Santa Mónica: ¿quién fue y cómo logro convertir a su hijo?

Santa Mónica nos enseña lo importante que es darnos ese tiempo para conocer a nuestros hijos. Descubrir sus dones y reconocer sus debilidades. Ella no se dedicó a criticar a su hijo, ni a regañarlo sin sentido.

Ella lo observaba, sabía de su inteligencia, de sus debilidades, pero sobre todo conocía el corazón inquieto de su hijo. Muchas veces nos quedamos en es dolor de madre y nos olvidamos de verdaderamente mirar a nuestros hijos. De darnos un tiempo con ellos, de conversar y mucho, de responderles con verdad y no solo con regaño.

3. Inteligencia y astucia

Santa Mónica era una mujer muy inteligente. Se preocupaba por su formación, incluso cuando en ese tiempo la formación de las mujeres no era valorada. Ella sabía de sus talentos y los cultivaba.

Cuenta la historia que la santa quiso ir a Roma con san Agustín, pero él se las ingenió para engañarla e irse antes que ella, pensando que no se atrevería a seguirlo. Muy astuta santa Mónica tomó el siguiente barco a Roma y en el viaje que hizo a Italia conoció a san Ambrosio, gran facilitador de la conversión de san Agustín.

Quién sabe de las conversaciones que ambos tuvieron. Lo cierto es que santa Mónica se dejó la vida rezando por cada uno de los miembros de su familia, especialmente por los «más descarriados», su esposo y san Agustín.

4. Conciencia de la importancia de su rol como madre y esposa

Santa Mónica, era una mujer sumamente inteligente y fuerte. Nunca menospreció su labor como madre ni como esposa. Consagró su vida con devoción a formar una familia en Cristo.

Tomó muy enserio el rol que le tocaba como esposa y corresponsable de la santidad de su marido y como madre, encargada principal de los hijos que Dios le había encomendado.

Puede que hoy caigamos en la tentación de menospreciar nuestros roles de madre y de esposa, olvidando que son tan importantes para la salvación de las almas, en especial de la nuestra y de la de nuestros seres queridos. Tengamos presente que el destino final es el cielo.

Oración a santa Mónica

Si estás viviendo momentos duros con tus hijos, no decaigas, recurre a santa Mónica, pídele que interceda por ti y por aquellos hijos que han olvidado el camino a casa. Te dejamos una linda oración para pedir por ellos:

«A ti recurro por ayuda e instrucciones, santa Mónica, maravillosa ejemplo de firme oración por los niños. En tus amorosos brazos yo deposito mi hijo(a) (mencionar aquí los nombres), para que por medio de tu poderosa intercesión puedan alcanzar una genuina conversión a Cristo Nuestro Señor.

A ti también apelo, madre de las madres, para que pidas a nuestro Señor me conceda el mismo espíritu de oración incesante que a ti te concedió. Todo esto te lo pido por medio del mismo Cristo Nuestro Señor. Amén».