consecuencias del pecado

¿Alguna vez te has equivocado y alguien te dijo que «estaba bien», sin animarte a corregir y enmendar el error? ¡Me parece que es algo que pasa con frecuencia! En casa nos disculpan y hasta pueden decirnos que «a todos nos pasa». Ahí queda el discurso, sin espacio para reflexionar. Hoy te invito a ver un comercial de Pringles que puede graficarnos estas actitudes y ayudarnos a pensar en el pecado y sus consecuencias.

Puedes activar los subtítulos automáticos en YouTube

¿Cuáles son las consecuencias del pecado?

¿Te has dado cuenta de que no animan al muchacho a sacar la mano del bote y hacer bien las cosas? En realidad, pareciera que todos le dicen: «Ya te pasó, ya no hay de otra», «sigue haciendo todo a tu manera», aunque no sea lo mejor; incluso, parece ser la opción más difícil.

Y es que así pasa con el pecado, que vuelve normal lo anormal. Nos acostumbramos a vivir de cierta forma a partir de decisiones equivocadas, dejando que nuestros errores opaquen nuestra vida y a veces impacten también en la vida de quienes vienen después de nosotros.

La pobreza y la contaminación son ejemplos perfectos de este «no pasa nada», pero la realidad es que cada individuo tiene la capacidad de elegir su propio camino y redimirse a través de sus propias elecciones.

¿Cómo afecta el pecado nuestra relación con Dios?

Todos somos pecadores, «nos pasa a todos», pero estamos llamados a la reconciliación (Jesús juzga con misericordia).

El Papa Francisco nos recuerda continuamente que una cosa es el pecado y otra cosa la corrupción que produce «cuando el pecado entra en tu conciencia y no deja espacio ni para el aire». Ahí es cuando nos justificamos con el «todos lo hacen». Se vuelve el pecado nuestro modus operandi.

Es cierto que cada día se nos presentan bandejas de opciones en nuestra vida familiar, en el trabajo, en nuestra comunidad. Es momento de orar para que Dios nos permita darnos cuenta de que pasan cosas cuando elegimos bien, de que transformamos realidades, de si podemos pedir perdón y seremos perdonados porque Cristo pagó por nosotros y Él perdona siempre.

Recuerda: «Donde abundó el pecado, (…) sobreabundó la gracia» (Rm 5, 20).

¿Cómo salir del pecado?

Siempre hay algún pecado del cual nos cuesta mucho trabajo salir, aun cuando vemos sus consecuencias. Te invito a hacer un ejercicio que podría ayudarte.

  1. Identifica esos momentos de incomodidad o culpa, cuando sabes que pudiste hacerlo diferente.
  2. Analiza tu estado de ánimo previo a esa respuesta o elección; reflexiona sobre quienes estaban presentes y si de alguna manera sentiste cierta presión o compromiso. Piensa también en el lugar en el que estabas.
  3. Identifica momentos en que, en una situación parecida, lo hiciste diferente y optaste por la verdad. Piensa nuevamente en cómo estabas en estas situaciones y quienes te acompañaban.
  4. Ahora, identifica qué hay de diferente en cada situación: hay conversaciones que debes tener, límites que debes plantear, discursos que debes practicar antes de enfrentarte a una situación específica, lugares que vale la pena evitar o compañías que es mejor no tener. ¿Qué áreas de tu vida necesitan más disciplina? ¿De dónde tu voluntad flaquea?

Sin duda, a todos nos pasa. La única persona sin pecado es la Virgen María, pero todos podemos orar por fortaleza para hacerlo diferente, para ponernos en cada acción al servicio de Dios y de nuestro prójimo.

¡Cuéntanos si el ejercicio te funcionó!