Hoy termina un año que marcó la vida de todos. El reloj marcará las 12 y desearemos con todo nuestro corazón que el dolor, la frustración, la tristeza y la amargura que este año trajeron se vayan lejos.

Que se quede el amor, el calor de hogar, el cariño de los que más queremos. Que regresen pronto los abrazos, las reuniones de amigos y familia, los encuentros sin miedo y sin tanto protocolo.

Brindaremos por los que ya no están, por los que siguen luchando por su vida, por los que tenemos lejos y por los que vienen en camino. Le suplicaremos a Dios que no nos abandone.

Tal vez esta noche en la mesa solos seas tú o seas de los afortunados que se sentarán a cenar con los más cercanos. De cualquier manera pienso que solo queda decir gracias.

Ha sido un año complicado, lleno de agonía e incertidumbre, ¡cuánto hemos aprendido! ¡cuánto hemos perdido y la vez ganado! Que esta noche recordemos todo lo vivido a los pies del pesebre y podamos decir solos o en familia: ¡Jesús en ti confío!

Cuando vi este video de Bradesco llamado «Volver a brillar» pensé que no podía ser más acertado. Resume muy bien todo por lo que hemos atravesado estos últimos meses y nos recuerda que aunque hayamos pasado por tanta oscuridad, siempre llegará la luz.

Hoy abraza fuerte a los que tengas a tu lado y aférrate a la Cruz de Cristo y al amor de María, para que sean ellos quienes guíen este nuevo año que empieza. Confiemos en que pase lo que pase, si estamos con Dios nada nos faltará. ¡Feliz año!