”teologia_del_cuerpo”
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Al ver este vídeo, que nos traen nuestros amigos de Catholic Stuff, recordaba el tiempo en que me preparé para recibir la confirmación. Fue una catequesis muy especial porque mi catequista era un religioso que nos enseñaba caminando o en el campo, y era algo muy espontáneo. Hoy, al igual que él, he tratado de hacerlo cuando doy catequesis para la preparación en algún sacramento. Siento que es importante que quien se prepara se sienta muy motivado, es más, diría yo, que se sienta enamorado del sacramento que va a recibir.

Después del bautismo, la confirmación es un Sacramento muy importante pues es el momento en que confirmamos nuestra fe y decimos a Dios cuánto deseamos ser sus discípulos misioneros del testimonio,  para eso nos capacita el Espíritu Santo que renovamos en dicho sacramento.

Veamos algunos puntos acerca de la confirmación:

Tenemos una gran necesidad de crecer en la fe

El bautismo nos introduce en la vida de fe haciéndonos ser hijos adoptivos de Dios. Es como si comenzáramos la vida de fe siendo unos infantes que vamos creciendo, al igual que crece el cuerpo y madura la mente, la espiritualidad y por ende la fe deben crecer y madurar. La confirmación es un paso firme en que se pasa de una fe de infancia a una de juventud, a ser soldados que buscan conquistar almas para Jesús, es por ello que todo confirmado recibe la misión de ser evangelizador de muchos, en un primer momento con su testimonio de vida y luego con su propio anuncio del Evangelio.

La fe es como una vida que si no crece y se madura, no engendra una nueva vida, se hace estéril.

La fe es una fuerza que se debe fortalecer

En el proceso de crecimiento espiritual , la fe necesita ser fortificada, es por esto que la unción con el crisma en la confirmación junto con la unción del Espíritu Santo con sus frutos y dones, de una manera misteriosa da la fuerza y la capacidad para primero comunicar la fe en Cristo y segundo para comunicar y compartir la fuerza del Espíritu.

El confirmado debe ser una persona de fe que de manera valiente y segura anuncie con su testimonio a quien sigue, de quién es discípulo y quién es su Maestro.

El confirmado es alguien que busca la santidad

El Espíritu Santo vive en el corazón de todos los bautizados, por lo que el cristiano debe esforzarse por escuchar en todo momento la voz de Dios que le guía y muestra el camino, de esta forma quien se ha confirmado o se prepara para ello, debe comprender que su estilo de vida ya es diferente y que ese camino que recorre es un camino hacia la santidad.

La preparación para la confirmación es darte cuenta de que Dios tiene un plan para tu vida, una misión y un objetivo, y la confirmación es reconocer que ese plan divino te hará feliz y que esa felicidad se contagiara a todos los hombres por medio de tu testimonio de vida, eso es santidad. Recuerda que como dice el Papa Francisco, todos estamos llamados a la santidad, esa es nuestra principal vocación.

En conclusión, la confirmación es la aventura de seguir a Jesús hasta el punto de ser uno con Él y por tanto, anunciar a todo el mundo su Evangelio, su vida y obra.

Ánimo, el camino apenas comienza, vamos a dar todo y a ponernos a ello… todos podemos ser santos 😉