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San Valentín está a la vuelta de la esquina y para los que nos encontramos o nos hemos encontrado solos en esta fecha, el día se nos hace casi insoportable. Es difícil que el día pase desapercibido, es como un recordatorio del amor que se fue, del amor que no llega y en algunos casos podemos tener conductas tan destructivas que atentamos hasta contra el amor propio.

Ya es bastante difícil superar una ruptura amorosa y buscar incansablemente a aquella persona con la que sueñas construir una familia como para que encima exista un día que te lo recuerde. De pronto la idea de hacer una marcha para derogar el día de San Valentín no parece mala idea. Calma. La intención aquí no es ponernos melodramáticos, ni armar campañas destructivas contra un día que bien llevado nos puede recordar lo hermoso que es sentirse amado.

Para evitar que ese día se convierta en una pesadilla, aquí te dejamos unos consejos que hemos pensado para ti, que en este momento estás soltero y sin pareja, que de ninguna manera significa que estés solo. Nunca estás solo.


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1. No hagas tonterías para evitar pasar el día solo

Y saben a lo que me refiero. Lamentablemente con la excusa de San Valentín, mucha gente se da licencia para vivir el «amor» o mejor dicho un espejismo del amor. Acuerdan citas forzadas, las salidas de una noche abundan y embriagados por el romanticismo comercial nos dejamos cegar por algo pasajero, efímero pero que muchas veces puede tener consecuencias bastante reales. El que estés soltero no significa que estés solo. No sigas la corriente sin pensar. No tienes que pasar San Valentín con alguien para encajar, no pasa nada si no sigues la corriente y en su lugar haces algo creativo y que te ayude a crecer cada día más.

2. No a la maratón de películas románticas

Si decidiste quedarte en casa, el plan de las maratones de películas románticas justo ese día no es una buena idea, lo mismo vale para música, libros y similares. Lo único que conseguirás con eso es que ese anhelo de romance y compañía se agrande y la tristeza te tome por rehén. Encima con imágenes que en su mayoría solo existen en las películas, para luego darte un contrasuelazo con la realidad. La pena por uno mismo aparece y las acciones autodestructivas empiezan a tocar la puerta. Si quieren ver películas elige otro rubro o mejor no te quedes en casa.

3. La mala actitud no ayuda

Ser el espíritu amargo que se vuelve en casi un activista contra San Valentín, no ayuda. El que cada vez que entres a un negocio y lo encuentres decorado de rosa y rojo y tengas la tentación de empezar a dar un discurso de cómo es que lo comercial le ha ganado al amor (aunque a veces parezca cierto) no va a ha hacer que el dolor disminuya sino que la amargura se agrande y se note. Ojalá San Valentín fuera más que una fiesta comercial efectivamente, y sería una alegría que mucha gente lo tome como un momento especial en el año para agradecer el que se ama y se es amado verdaderamente, yo creo que mucha gente lo hace. Así que ánimo, si no te gusta lo comercial de la fecha, no seas partícipe de ella sino más bien promotor.

4. No eres el único solo, deja de mirarte el ombligo

A veces criticamos mucho lo que vemos afuera y no nos damos cuenta que en realidad nos estamos mirando el ombligo. Centrados en solo lo que a nosotros nos pasa y lo que a nosotros nos duele y hasta revolcándonos en nuestro propio dolor sin detenernos a mirar en perspectiva. No eres el único que esta «solo» en esta fecha, o al único que le han roto el corazón o aquel que suspira y suspira por el amor que no llega. Sí, es doloroso y todo lo que quieras, pero hay más gente afuera. Sal a compartir, de pronto a consolar, ubícate por un momento fuera de ti y agradece por lo que tienes. Hay mucho por qué agradecer, no adquiramos la costumbre de ver lo que no tenemos y llorar por eso en lugar de agradecer todo lo bueno que ya tenemos.

5.  Solo dura 24 horas

Es solo un día, tranquilo que ya pasa… Las fotos, los videos, los comerciales y hasta las galletitas de la suerte con mensajitos de amor, te atacarán solo 24 horas. Evita ver tu celular o al menos úsalo un poco menos que de costumbre, porque seguro lo primero que verás serán imágenes y demostraciones de amor por doquier, en Facebook, Twitter, Instagram, en todas partes. 

6. No ataques el refrigerador

Así como no consigues nada latigándote con películas románticas, tampoco consigues nada atacando el refrigerador y comiendo de todo como si no existiera un mañana. Es verdad que los carbohidratos, chocolates y helados, producen en nuestro cerebro una sensación de placer temporal y actúan como sucedáneos del consuelo, pero al final te puedes llenar de culpa y el vacío suele ser más grande del que sentías al principio. Un consejo, sal a comer con un grupo de amigos y concéntrate en esa compañía en lugar de quedarte solo en casa. O sal a pasear al campo o… la cosa es que salgas de ahí.

7. Haz algo por alguien más

En lugar de estar encerrado lamentándose, hagamos algo por alguien más. Desde lo más sencillo. Ayuda a limpiar la casa, arregla algo que estaba roto. Puedes ir más lejos y salir a visitar un enfermo, a prestar tu ayuda a alguien que lo necesite. Es increíble pero cuando estamos necesitados de amor, el darse a los demás desinteresadamente suele ser el mejor antídoto. Y es que en ese dar vive el amor más grande.

8. Visita al amor mismo

Y finalmente pero lo más importante…anda a visitar a Dios. Aprovecha el día, si no tienes planes qué mejor plan que ir a dedicarle un momento a Dios. Visita el Santísimo, verás que el consuelo y compañía que ahí encuentres será el mejor. Tal vez no sientas nada, tal vez te resulte un poco incómodo si no tienes la costumbre de hacerlo. Pero créeme, Dios habla en el silencio, tal vez no lo notes enseguida, pero comprobarás que efectivamente no estás solo y Dios tiene preparado grandes cosas para ti.

¡Feliz San Valentín! Qué sea un día en que honremos el verdadero amor y no simplemente el sentimiento pasajero. Que valoremos el estar juntos, que nos aman y que somos capaces de amar.

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