Hemos llegado a esa fecha en la que los corazones se llenan de júbilo porque ya se acerca el día en el que conmemoramos la venida de Nuestro Salvador. Entre las luces, las fiestas de fin de año y las celebraciones, a veces nos mareamos y olvidamos la causa  que originó toda esta ebullición. Afortunadamente siempre hay una guía, medios concretos para no olvidar a quién estamos celebrando. Uno de estos medios es la corona de Adviento. ¿Ya tienes la tuya? Si no sabes cómo hacerla y qué hacer con ella, aquí te lo contamos.

La corona de Adviento es uno de los símbolos característicos de esta época litúrgica, pero no es solamente un objeto de adorno sino que hay toda una liturgia que te ayudará cada uno de estos cuatro domingos a recordar hacia dónde te diriges.


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1. ¿Qué significa la corona de Adviento?

La corona de Adviento consta de una base circular hecha de hojas de ciprés, eucalipto o algo similar (cabe resaltar que también hay bases sintéticas, pero es más bonito que sean naturales). La forma circular representa el amor de Dios que es eterno, sin principio ni fin, y así como ese amor, la manera en que nosotros debemos amar a los demás, renovandonos en ese amor siempre. Son ramas verdes porque el color verde representa la esperanza y la vida. Estas ramas también nos representan a nosotros que somos parte de un árbol más grande: Dios. Las cuatro velas representan a las tinieblas derrotadas poco a poco a medida que se acerca la luz que trae el nacimiento del Señor.

2. ¿Qué necesitas?


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Necesitarás una base circular de ciprés o cualquier otro follaje verde. 4 velas o cirios. Tres  de color morado y uno rosado (puedes incluir una vela más de color blanco). Cinta de colores y adornos varios como flores para decorarla… y sobretodo, tener el corazón dispuesto para dejarse iluminar por la luz de Cristo que ya llega.

3. Armar la corona

Es ideal armarla en familia. Coloca la base circular de hojas verdes y asegúrala bien con un alambre. Adórnala con cintas y coloca las 4 velas en cada “esquina”, como formando un cuadrado dentro del círculo. Las velas (que representan cada domingo de Adviento) son tres moradas y una rosada. El morado representa la vigilia, la penitencia y el sacrificio. El rosado representa la alegría. Algunas veces se acostumbra colocar una vela blanca en el centro de la corona en representación de Cristo, centro de todo lo que existe. Utiliza las cintas y los adornos para decorar tu corona

4. Bendición

En muchos lugares, como iglesias y colegios, es ya costumbre la bendición de las coronas de Adviento. Pregunta en tu parroquia y asiste a la ceremonia. Si no has podido hacerlo, aquí te dejamos una pequeña oración de bendición que podrás realizar en familia. Por lo general son papá o mamá quienes la dirigen:

«Señor Dios, bendice con tu poder nuestra corona de Adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén».

5. La liturgia en familia

Busca un lugar central en tu casa dónde colocar la corona. Puede ser la mesa de la sala o la del comedor. Distribuye las tareas de la liturgia entre tu familia con anticipación:

  • Quién va a dirigir la liturgia
  • Quién encenderá las velas
  • Quién se encargará de los cantos
  • Quién hará las lecturas

Cada domingo de Adviento irás encendiendo una vela. El primer y segundo domingo encenderás velas moradas. El tercer domingo encenderás la vela rosada (éste se conoce como domingo de gaudete o domingo de la alegría) porque en medio de la espera se recuerda que ya está próxima la alegría de la Navidad. El cuarto domingo, nuevamente, encenderás una vela morada.

Hay muchas liturgias de Adviento. Por lo general comienzan con una oración inicial y el canto de un himno. Aquí te dejamos una liturgia preparada por nuestros amigos de ACIPrensa

6. Un domingo para invitar a alguien 🙂

Es una hermosa costumbre encender la corona de Adviento en familia, así que otra sugerencia, es que invites a alguien más a encender la corona con ustedes. Así todos, en comunidad, nos contagiamos de ese espíritu de espera por la llegada de Nuestro Señor.

«Con la palabra adventus se quería decir substancialmente: Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras» (S.S. Benedicto XVI).

Nos gustaría saber qué otras tradiciones navideñas realizas, en tu familia o comunidad, para prepararte en este tiempo de Adviento 🙂


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