[youtube http://www.youtube.com/watch?v=GCE4wPZoIxo?rel=0&w=640&h=360]

Captura de video

[dropcap]H[/dropcap]oy pongo tres videos de Coca-Cola company. De nuevo quiero aclarar que no se trata de hacerle propaganda (no nos esta pagando nadie jajajaj). El motivo es simple y ya lo mencioné en el último post que puse la semana pasada: son videos que al transmitir anhelos y características positivas del hombre nos pueden servir para nuestro apostolado.

El día de hoy nos encontramos con una propuesta desafiante: ser un héroe, porque todos llevamos un héroe dentro. Lo interesante, y en lo cual concuerdo con coca-cola, es que ser un héroe no consiste tanto en ser un super-héroe y hacer cosas extraordinarias, idea que a veces muchos nos hacemos movidos quizá por los estereotipos de los comics o de las películas, sino más bien se trata de hacer la diferencia en los pequeños detalles, haciendo justamente de lo ordinario algo extraordinario. Y en el fondo, como demuestra el video, la gran mayoría de la gente manifiesta en la práctica estos anhelos que tenemos todos; anhelos de ser buenos, honestos, generosos… las características de un verdadero héroe.


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Yo creo que es fundamental tener esto claro, porque el concepto se aplica también para hablar de la santidad (que esta totalmente vínculada a este tema). De hecho todos anhelamos ser santos, porque, digamoslo utilizando también la frase del video, todos llevamos un santo dentro, aquella santidad a la cual Dios nos llama, a cada uno con nombre y apellido. Para cumplir este desafío se requieren también actos heroicos, esos aparentemente insignificantes como cederle el asiento a otro, como devolver el cambio equivocado o una billetera perdida, o ayudar a alguien en problemas, o sonreírle a quienes nos encontramos durante el día, etc.…actos donde se juega la diferencia, porque implican amar, y amar es definitivamente heroico.  Es la grandeza a la cual esta llamado el hombre, amar en todo momento, en especial en lo pequeño y ordinario de la vida, así como lo vivió el mismo Jesús que se hizo pequeño, para hacer que hasta lo más insignificante fuese significativo y grande.