
Todos tenemos esta necesidad de sentirnos cerca de Dios, de sentir su presencia y encontrar paz en esos momentos de angustia, de enfermedad, de duelo o incluso de corazones rotos. Cuando sentimos que la vida está de cabeza es cuando, con fe, debemos arrodillarnos y orar para fortalecernos en el amor inmenso de Dios.
La oración es una de las mejores maneras de relacionarnos con Dios, la cual nos ayuda a poder enfrentar las batallas de la vida.
¿Cómo orar?
Orar no es algo que solo se hace en solitario; al contrario, orar nos une a las intenciones de todo el mundo, incluso a las del Papa. ¿Sabías que hay religiosas y religiosos cuya vocación conlleva una vida de oración en donde oran por las intenciones del mundo entero?
¡Es asombroso! En alguna parte del mundo están orando por ti, por mí y por todas las personas. La oración nos une, nos hace uno, nos vuelve Iglesia.
Todos deberíamos entender que la oración nos une como hermanos en Cristo y Coldplay acaba de gritarlo al mundo entero a través de una canción, esta se llama «We pray», en la cual, desde su video hasta su letra, nos muestra cómo la oración une culturas y así también nos une en deseos de amor y de paz.
«And so we pray»: la oración es la puerta de la unidad
En el mundo actual, donde hay tantas divisiones y confusiones, donde ya nadie se compadece de nadie y preocuparse por alguien es más bien duramente criticado, necesitamos algo diferente, algo que nos una, algo que haga un cambio, y qué mejor que la oración.
La oración es la fuerza en una familia o en un país; lo que pedimos unidos es más fuerte. La oración nos brinda una esperanza para cambiar las difíciles situaciones y darnos valor para cambiar las que podemos.
Sin importar el lugar, la hora, la cultura o la circunstancia en la que se haga una oración, aunque esta sea pequeña o larga, debemos recordar que ninguna oración hecha de corazón es insignificante para Dios.
Él nos escucha y atiende a nuestras súplicas. Como sus hijos muy amados, no hay nada que Él nos niegue en oración.
Dios siempre nos ha pedido amor y unidad. Y la oración es la clave para ambas.
«I pray that I don’t give up»: la armadura espiritual de todos los tiempos
La vida está llena de desafíos. Como seres humanos, vivimos con inseguridades, problemas o adversidades; nadie puede ser perfecto, excepto Dios.
Por eso, en vez de ahogarnos en nuestras penas y problemas, debemos recordar lo importante que es el inmenso amor de Dios hacia nosotros y que gracias a eso podemos mantener una fe viva, como una llama ardiente que se nutre de la oración, de la Sagrada Eucaristía, de las buenas obras y de muchas cosas más.
La fe, que por medio de la oración, nos da la fuerza para afrontar la vida. Y como dice la canción: «Rezo para no rendirme, rezo para hacer lo mejor que pueda», porque quizás no seamos perfectos, pero gracias a la oración tratamos de hacer lo mejor que se pueda, con todos nuestros medios, con todas nuestras fuerzas, pues en la oración se fortalece el espíritu, nos fortalecemos al comunicarnos con Dios. La oración se vuelve nuestra armadura espiritual.
Cuando, como comunidad, sin importar raza o etnia, nos unimos en oración, nos unimos a Dios. Y al unirnos a Él, somos capaces de confiar, de creer y de hacer grandes cosas gracias a su poder. En la oración dejamos de ser nosotros mismos para dejar que Cristo sea quien actúe en nuestra vida y nos lleve hacia donde Él nos necesita, y así llegar a ser portadores de amor, paz y bien al mundo.
Sin duda alguna, una vida espiritual llena de oración, de perdón y de Eucaristías no es una vida fácil, ya que conlleva una entrega y una confianza plena en Dios.
A pesar de que podamos tener tropiezos o caídas, debemos ser valientes. Así, como dice la canción: «De rodillas, rezo», volver a arrodillarse frente a Jesús Sacramentado para pedir mucha fortaleza.
Solos no somos capaces de nada, pero con Él todo lo podemos, pues nuestro Dios lo imposible lo hace posible.
Y quiero terminar con ese título maravilloso de la canción «We pray». Y sí, «Oramos».
Lo hacemos por todos los que aún no conocen de Dios, por los que lo conocemos, pero necesitamos aumentar nuestra fe y amor hacia Él. Por los que pasan hambre y guerras, por los que luchan por trabajos y tienen sed de justicia. Oramos por la paz del mundo y el fin de la violencia. Todos oramos.
Si quieres aprender cómo orar, te recomiendo echar un vistazo a nuestro curso: «Crecer en la vida de oración».
En él, conocerás los tipos de oración y la importancia de esta en la vida cotidiana. Luego, verás cómo afianzar un vínculo con Dios, para amarlo mejor y escucharlo con más claridad.

Muchas gracias por este artículo, la oración nos fortalece y une al Señor. Sé que con su ayuda superamos muchas cosas y entendemos que el camino que el nos traza, nos deja un aprendizaje para ser mejores cada día. Pido al Señor me dé fortaleza y obre en mi para lograr mis objetivos; salud para continuar y servir a los que necesiten de él. Amén
Me encantó: rezo y no me doy por vencida. Qué verdad tan grande.
Hermoso artículo. Gracias