La intención de este post es recoger en sus respuestas, sus experiencias de éxito y fracaso, sus aciertos y desaciertos, pero sobre todo sus conclusiones y aprendizajes sobre cómo evangelizar. También queremos que nos pongamos a pensar juntos con el título de este post: “¿Somos pescadores de hombres o cuidadores de peceras?”, que podamos ser sinceros en el examen de conciencia apostólico sobre nuestras prácticas pastorales.

A modo de testimonio, mi apostolado personal es en el plano de la juventud y constantemente me pregunto: ¿Estoy evangelizando jóvenes o solamente tengo un grupo de jóvenes y los mantengo entretenidos? Y obviamente de ahí se desprende la pregunta mas básica de todas: ¿Qué es Evangelizar?. «Nuestros evangelizadores padecen en algunos casos cierta confusión y desorientación acerca de su identidad, del significado mismo de la Evangelización, de su contenido y de sus motivaciones profundas». (Puebla, Conclusiones 345). Respuestas hay muchas, sobre todo en cuanto a metodologías y formas, pero podríamos llegar a un acuerdo de fondo más que de forma y decir que, evangelizar es compartir una buena noticia sobre una persona –Jesús–, no un contenido; compartir la experiencia personal de esa persona y que esa noticia es tan buena, que es digna de ser contada y de ser oída (Cf. Puebla, Conclusiones 350 y 351). Y si esa es nuestra definición común, cabe la pregunta: ¿Estamos haciendo eso?


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Debemos poner nuestras energías en salir de pesca y no en cuidar los pececitos que ya tenemos dentro del acuario. Aunque obviamente estos que ya están con nosotros, también son una preocupación, pero una preocupación pastoral no evangélica (pastorear las ovejas que ya recibieron la buena noticia).¿Somos pescadores de hombres o cuidadores de peceras?

Desde esa perspectiva quiero pedirte que pienses en aquellas cosas que la mayoría de nosotros llamamos acciones “evangelizadoras” y que hacemos con la intención de cumplir el mandato de Jesús de ir y anunciar la buena noticia a todas las naciones (Mc 16, 15), aunque a decir verdad, lo más probable es que el chisme ni siquiera salga de nuestro vecindario. Hacemos muchas actividades: retiros, conciertos, noches de adoración, seminarios de formación, peregrinaciones y un casi infinito etcétera que al parecer solo son atractivos para aquellos que ya estamos dentro de la barca, pues nosotros comprendemos de que se trata y la importancia de ello, pero difícilmente alguno de los peces de mar abierto va a atreverse a navegar por estas aguas desconocidas y tan extrañas. Si esa es la realidad, probablemente la buena noticia no va salir mas allá del diario mural de la parroquia o del de tu biografía en Facebook, y en ambos casos, lo verán solo aquellos con los que ya te relacionas; difícilmente un pececillo de mar abierto va a acercarse a averiguar de se trata todo esto.


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Te invito a reflexionar sobre las acciones evangelizadoras de nuestras comunidades y apostolados personales. Creemos firmemente que el Espíritu Santo sopla inspirando nuevas formas y metodologías que ayudan a llevar a Jesús a todas las realidades.  Entonces, si has oído el susurro de Dios y has dado en el clavo, compártelo con nosotros, pues estamos seguros que a muchos les será de bendición y utilidad tu experiencia de éxito evangelizador.

¿Cómo están Evangelizando en tu comunidad cristiana? ¿Qué experiencia de éxito podrías compartir con nosotros o qué experiencia de aprendizaje podría ser útil para evitarnos un tropiezo?

¡Nos gustaría mucho que comentes en la parte de abajo de este artículo! 😉 ¡Dios te bendiga!

Fuente referencial: https://www.aciprensa.com/Docum/puebla07.htm