cómo educar a los hijos

La educación sexual de los hijos siempre ha sido un tema difícil de masticar para los papás. Mucha de la oferta en libros, podcasts y talleres reduce los apoyos a los padres a información sexual, que no nos sirve para brindar un acompañamiento integral a nuestros hijos, para educar respondiendo las preguntas «difíciles».

Los padres sabemos que hace falta algo más en el discurso y podemos encontrar respuestas al reflexionar que la educación sexual de los hijos forma parte de la educación para el amor.

¿Qué es educación?

cómo educar a los hijos

Se trata de un proceso de formación y no solo de informar. Por ello, implica asimilar ideas, criterios y normas que nos perfeccionan y nos permiten ser mejores.

La educación para el amor nos invita a no separar sexo y amor, y ubicar, por tanto, a la sexualidad dentro del todo del comportamiento humano.

Así podemos mirarla en sus posibilidades: generativa (genitalidad / sistema endócrino), afectiva, cognitiva (racionalidad) y teocéntrica (con mirada trascendente).

¿Cómo educar a los hijos e hijas?

Mirar cómo la sexualidad se integra a toda nuestra personalidad nos permite distinguir algunos de los errores que cometemos al educar a nuestros hijos en esta área.

  • Adelantarnos en el desarrollo psicológico, olvidándonos de que cada edad tiene su función natural y que cada niño tiene derecho a vivir su infancia o adolescencia. Aquí es importante mirar cómo los medios y sistemas de educación violan este derecho, confundiendo al presentar conceptos equívocos, como utilizar sexo y amor como sinónimos o asumir que hombres y mujeres somos iguales y, por lo tanto, tenemos las mismas necesidades.
  • Desligar toda referencia ética de nuestra conducta.
  • Despreciar el pudor. En bromas, formas de vestir, exposición a contenidos.
  • Priorizar la información anticonceptiva sobre el compromiso en el amor para la prevención de embarazos.
  • Animar a la experimentación sexual precoz.

¿Qué podemos hacer los padres de familia?

Recordemos que la sexualidad está presente en la personalidad completa del ser hombre y ser mujer. ¡No se limita a la genitalidad o a la procreación!

Acompañar a nuestros hijos de esta forma permitirá que la feminidad y la masculinidad se expresen y perciban en el sentir, en el actuar y en la conducta como respuesta biológica y psicológica.

Como padres, estas son algunas acciones que podemos incorporar para educar a nuestros hijos e hijas:

  • Mostrar los procesos biológicos de forma gradual. El desarrollo psicosexual, que avanza de forma individual lleva a cada persona a enfrentarse a la necesidad vital de ir respondiendo preguntas, por lo que nuestra cercanía y presencia son necesarias.
  • Responder con naturalidad es necesario, para eso es necesario que los padres nos formemos y respondamos nuestras propias preguntas.
  • Resguardar el pudor en casa es una virtud que resguarda nuestra intimidad.
  • Favorecer la práctica de virtudes en casa, la educación en la amistad, el fortalecimiento de la voluntad, la templanza, el respeto. Los efectos de esta práctica en la infancia se prolongarán en la adolescencia.
  • Propiciar un ambiente de confianza.
  • Ser ejemplo de vida.
  • Mirar cómo las diferencias entre hombre y mujer se insertan a la percepción en nuestro plan de vida. Así, nos miramos como complemento, como compañía para el camino.