Este video de Nike se ha hecho viral gracias al gran impacto que ha tenido dentro del público femenino. «Dream Crazier» es un comercial simplemente inspirador, que nos recuerda de qué estamos hechas. No es la típica pieza audiovisual que muestra a la mujer como modelo de pasarela o maquillaje, todo lo contrario. Es una ventana que nos permite ver, reconocer y ratificar con claridad, el valor que nos caracteriza.

Nuestros actos y desiciones han sido juzgados a lo largo de la historia. Porque equivocadamente la idea de identificarnos como seres inferiores y débiles, se ha plantado con fuerza en la mente no solo de los hombres, sino también de muchas mujeres. Y sin adentrarnos en un eterno debate de sexos, hay que tener presente que hombre y mujer deben complementarse y que tanto el uno como el otro, ha sido pensado y creado desde la eternidad con distintos propósitos y talentos.



Nike nos recuerda esta vez, la tenacidad, valentía, entrega, dolor y sacrificio que caracteriza al género femenino. Esta es una magnífica muestra de lo que podemos lograr las mujeres cuando decidimos no vencernos.



Estamos locas si nos mostramos vulnerables 

Estamos locas si decidimos ir tras nuestros sueños, sin importar lo que digan los demás. Porque a veces perseguir los sueños significa desencadenar toda una ola de escándalo e indignación. Somos llamadas reinas del drama, lloronas, chillonas, sentimentales y exageradas, cuando permitimos que las emociones no se escondan sino que broten como manantial.

Es cierto, somos más sensibles y compasivas frente a algunas situaciones de la vida. Porque así fuimos creadas, con la perfecta dosis de armonía que Dios dispuso para nuestros corazones. Si hombres y mujeres fuéramos iguales, nada tendría sentido. Qué sería del mundo sin el abrazo amoroso de una madre, sin las palabras de aliento de una amiga, sin el consejo de las abuelas, sin la dulzura y ternura de las hermanas, sin la entrega y el cuidado desmedido de todas las mujeres que conocemos.

Nike lo ha hecho de nuevo, nos ha permitido recordar que no está mal llorar, no está mal tomar riesgos, correr, ganar, gritar. Ser mujeres, no está mal.

El lugar que se le da a la mujer

Cuando un coach le grita a su equipo histérico, se «rasga las vestiduras» y enfurece motivado por evitar que cualquiera pisotee a alguno de sus integrantes, se convierte en ídolo, en héroe, en un ser admirable. ¿Pero qué sucede cuando una mujer hace lo mismo? ¡Pobre loca! seguro perdió la cabeza, fijo está en sus días, se vino a desquitar con su equipo, tal vez lo que necesita es un psicólogo.

Cuando un hombre trabaja de sol a sol, ocupa un importante cargo y llega en la noche a su hogar a seguir trabajando ¡qué gran hombre! Pero cuando una mujer decide volver a trabajar luego de tener hijos, ¡pobre de sus hijos! «Los abandonó, los tiene de adorno, se los deja a la abuela para seguir con su vida exitosa». Qué diferentes son las perspectivas cuando no hablamos de un hombre, sino de una mujer.

Si perseguir los sueños, ganar el primer puesto, correr una maratón, escalar, boxear, ser ascendida, ser madre y trabajar, es de locos. Sigamos siendo locas, locas enamoradas por la vida, locas que luchan hasta alcanzar sus metas, locas que luchan por un mañana mejor, locas que lo entregan todo por sus familias, su pareja, sus hijos, locas que luchan por la justicia y el amor.

«Mi «gratitud» a las mujeres se convierte pues en una llamada apremiantea fin de que por parte de todos, y en particular por parte de los Estados y de las instituciones internacionales, se haga lo necesario para devolver a las mujeres el pleno respeto de su dignidad y de su papel. A este propósito expreso mi admiración hacia las mujeres de buena voluntad que se han dedicado a defender la dignidad de su condición femenina mediante la conquista de fundamentales derechos sociales, económicos y políticos, y han tomado esta valiente iniciativa en tiempos en que este compromiso suyo era considerado un acto de transgresión, un signo de falta de femineidad, una manifestación de exhibicionismo, y tal vez un pecado.

Estoy convencido de que el secreto para recorrer libremente el camino del pleno respeto de la identidad femenina no está solamente en la denuncia, aunque necesaria, de las discriminaciones y de las injusticias, sino también y sobre todo en un eficaz e ilustrado proyecto de promociónque contemple todos los ámbitos de la vida femenina, a partir de una renovada y universal toma de conciencia de la dignidad de la mujer». — Carta del Papa Juan Pablo II a las mujeres, punto 6.