Vanidad de vanidades y todo vanidad, sino amar y servir solo Dios. Esta es la suma sabiduría, por desprecio del mundo ir a los reinos celestiales. Y pues así es, vanidad es buscar riquezas perecederas, y esperar en ellas. También es vanidad desear honra, y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la carne, y desear cosa por donde después te sea necesario ser gravemente castigado. Vanidad es desear larga vida, y no curar que sea buena. Vanidad es pensar solamente en esta presenta vida, y no proveer a lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto pasa, y no apresurarse donde está el gozo perdurable. Acuérdate continuamente de la escritura que dice: no se harta el ojo de ver, ni la oreja de oir. Pues así es, estudia desviar tu corazón de lo visible, y traspásalo a lo invisible; porque lo que siguen su sensualidad, ensucian su conciencia, y pierden la gracia de Dios. — La Imitación de Cristo. Pag, 12

Tomás de Kempis