Querer según Dios significa desear las cosas que son de Cristo y que en Él se tornan en un don para mí. Las cosas son preciosas cuando nos recuerdan a alguien. El anillo es precioso porque me recuerda el rostro de quien amo y de quien me ama. Entonces, querer según Dios significa descubrir en los dones, en las cosas buenas, bellas, positivas, el rostro del Donante, el rostro de Aquel en que se origina todo lo bueno y lo bello – El camino de la vocación cristiana. De resurrección en resurrección. 

Marko Rupnik