Si no quieres sufrir algo por Cristo, ¿cómo serás amigo de Cristo? Sufre con Cristo y por Cristo, si quieres reinar con Cristo. Si una vez entrases perfectamente en lo secreto de Jesucristo nuestro Redentor, y gustases un poco de su encendido amor, no tendrías mucho cuidado de tu provecho o daño, antes te holgarías más de las injurias que te hiciesen; porque el amor de Dios hace al hombre despreciarse a sí mismo. El amador entrañal y verdadero de Jesucristo, y libre de las afecciones desordenadas, se puede convertir libremente a Dios, levantarse a sí sobre sí en el espíritu, y holgar en Él con suavidad – La imitación de Cristo.


Publicidad:

Tomás de Kempis