Pecar contra el Padre es pecado de debilidad. Pecar contra el Hijo es pecado de ignorancia. Pecar contra el Espíritu Santo es pecado de malicia. En otros términos, se peca contra el Padre no tributándole lo que le es debido por razón de su poder; contra el Hijo, cuando se desprecia su sabiduría, que es su atributo; contra el Espíritu Santo cuando se ofende su bondad, que es su atributo. El pecado se comete de tres modos: por ignorancia, por pasión y por libre decisión.

Por ignorancia, cuando se desconoce aquello cuyo cono-cimiento hubiese impedido el pecado, por lo cual la ignorancia es la causa en este caso. Es el pecado contra el Hijo. Por pasión, cuando esta obscurece el juicio de la razón. Y esto es propiamente pecar por debilidad y contra el Padre.

Por libre decisión cuando el hombre, después de deliberar, elige el pecado, no que él es vencido por la tentación, sino, porque el corazón está corrompido, y le place el pecado en sí. Esto es pecar por malicia, que es el pecado contra el Espíritu Santo. — Meditaciones, Pecado contra el Padre, contra el Hijo y contra el Espíritu Santo.

Santo Tomás de Aquino