Mantente siempre fuerte en la fe y estate siempre vigilante, que de ese modo serán ahuyentadas todas las malas artes del enemigo.

Esta es precisamente la exhortación que nos da el príncipe de los apóstoles, san Pedro: «Sed sobrios y estad vigilantes. Vuestro enemigo, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe»; y, para estimularnos más, añade también: «Sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan estas mismas cosas».

Sí, amada hija de Jesús, especialmente en las horas de la lucha reaviva tu fe en la verdad de la doctrina cristiana y, de manera particular, reaviva la fe en las promesas de vida eterna que nuestro dulcísimo Señor hace a quienes combaten con fuerza y coraje.

Sirva para infundirte ánimo y para consolarte saber que no estás sola en el sufrir, que todos los seguidores del Nazareno esparcidos por el mundo padecen las mismas cosas: también ellos están todavía expuestos a las tribulaciones. — 26 de noviembre de 1914, a Raffaelina Cerase, II,245

Padre Pío