Hijo, más me agrada la paciencia y humildad en lo adverso, que la mucha consolación y devoción en lo próspero. ¿Por qué te entristece una pequeña cosa hecha o dicha contra ti; que aunque más fuera no debías enojarte? Déjalo ahora pasar; porque no es lo primero, ni nuevo, ni será lo postrero, si mucho vivieres – La imitación de Cristo.