Perfecciona tu vida interior y ya verás cómo la exterior no te quita la paz; y cuando vuelvas a tus trabajos, después de haber estado aunque sea en contemplación y de haber hablado con la Señora, ya verás cómo la alegría incluso de vivir, te inunda por todos lados — La Virgen Madre, 270

San Rafael Arnaiz Barón