Rechaza esos escrúpulos que te quitan la paz. —No es de Dios lo que roba la paz del alma.
Cuando Dios te visite sentirás la verdad de aquellos saludos: la paz os doy…, la paz os dejo…, la paz sea con vosotros…, y esto, en medio de la tribulación. — Camino, 258

San Josemaría Escrivá