Si te enviare alguna tribulación o angustia, no te indignes, ni se caiga tu corazón; que luego te puedo enviar favor, y mudar cualquiera angustia en gozo. En verdad justo soy, y mucho de loar en hacerlo así contigo. Si algo sabes, y miras de verdad nunca te debes entristecer tan de caída por las adversidades; mas gozarte más y agradecerlo, y tener por principal alegría, que afligiéndote con dolores, no te dejo pasar sin castigo. Así como me amó el Padre, yo os amo, dije a mis amados discípulos; los cuales ciertamente no envié a gozos temporales, mas a grandes peleas: no a honras, sino a desprecios: no a holgar, sino a trabajar, y hacer gran fruto en paciencia. Hijo mío, acuérdate de estas palabras – La imitación de Cristo. Pag, 114.

Tomás de Kempis