Solo Dios hace que bajo el sol crezcan los trigales, pero tú puedes triturar ese grano y repartir ese pan. Solo Dios puede impedir las guerras, pero tú puedes no reñir con tu mujer o tu hermano. Solo a Dios se le ocurrió el invento del fuego, pero tú puedes prestar una caja de cerillas. Solo Dios da la completa y verdadera libertad, pero nosotros podríamos, al menos, pintar de azul las rejas y poner unas flores frescas en la ventana de la prisión. — 24 pequeñas maneras de amar. Pag, 7

José Luis Martín Descalzo