«Bienaventurados los que tienen alma de pobres porque el Reino de Dios se ha establecido en ellos» (Mt 5,3). En la medida en que el hombre se va haciendo pobre, despojándose de toda apropiación interior y exterior, y hecho esto en función de Dios, automática y simultáneamente comienza el santo Reino de Dios a desplegarse en su interior.

Si Jesús dice que el primer mandamiento contiene y agota toda laEscritura (Mt 22,40), nosotros podemos agregar paralelamente que la primera bienaventuranza contiene y agota todo el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. La liberación avanza, pues, por el camino real de la pobreza.

El Reino es como un eje extraordinariamente simple que atraviesa toda la Biblia moviéndose sobre dos puntos de apoyo: el primer mandamiento y la primera bienaventuranza. Que Dios sea realmente Dios (primer mandamiento)se verifica en los pobres y humildes (primera bienaventuranza).

De aquí se originó aquella tradición bíblica según la cual el pobre-humilde es la heredad de Dios, y Dios es la herencia de los pobres. Solo ellos poseerán el Reino. —Muéstrame tu Rostro. Pag, 320
Ignacio Larrañaga