¡Si vieras qué vergüenza me daba el haber estado tanto tiempo sin una verdadera devoción a la Virgen!

No basta el oficio parvo, ni el rosario, ni medio millón de novenas. Hay que quererla mucho; hay que contárselo todo, confiárselo todo; es una verdadera Madre. — La Virgen Madre, 22

San Rafael Arnaiz Barón