Comprendí bien que la alegría no se halla en las cosas que nos rodean. Se encuentra en lo más íntimo del alma; se la puede poseer lo mismo en una prisión que en un palacio. La prueba está en que yo soy más feliz en el Carmelo, aun en medio de sufrimientos interiores y exteriores, que en el mundo, rodeada de las comodidades de la vida y sobre todo de la ternura del hogar paterno… – Historia de un alma.

Santa Teresita del Niño Jesús