No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad. Y verdaderamente, apenas deben llegar nuestros entendimientos, por agudos que fuesen, a comprenderla; así como no pueden llegar a considerar a Dios, pues Él mismo dice que nos crió a su imagen y semejanza. — Moradas, cap. I

Santa Teresa de Jesús