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No te dejes atrapar por la angustia: todo pasará. Cuando sientas nubes negras sobre tu alma, defiéndete contra ellas. No debes “echarte a morir”, no te dejes llevar. Al contrario, debes reaccionar dinámicamente, sacando energías y entusiasmos de la misma debilidad.

Tu interior está lleno de energías, pero ellas están dormidas. Debes despertarlas y ponerlas en pie. Debes luchar resueltamente contra la tendencia primaria de la depresión a la inhibición.

Debes echar mano de técnicas de autosugestión: al despertar, dirás: “hoy será un día maravilloso”. Saldrás a pasear, y sonreirás a la naturaleza, diciendo: todo es hermoso; mi vida es hermosa; gozaré de una inmensa felicidad.


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Yo venceré la enfermedad; ya estoy bien; soy feliz. Convéncete: te salvarás de la melancolía. Y otra cosa: solo tú puedes salvarte. Dí a tu alma: yo quiero vencer, y venceré. No te olvides de que puedes mucho más de lo que imaginas. —Del sufrimiento a la paz. Pag, 44

Ignacio Larrañaga