Movidos por las interrogantes de algunos de nuestros seguidores, les traemos en esta oportunidad, un breve alcance que busca brindar información en cuanto a la fertilización «in vitro» y las incongruencias con la ética. Con este fin y para hablar claramente sobre el tema, debemos primero definir ciertos términos que usaremos a lo largo de este post.

1.  Definiciones generales



– Infertilidad: Es una enfermedad del sistema reproductor definido como tal cuando no ha sido posible concebir después de por lo menos 12 meses de relaciones sexuales sin el uso de ningún tipo de método anticonceptivo. (a)

– Fertilización in vitro (IVF): La Fertilización in vitro o IVF por sus siglas en inglés (in vitro fertilisation) es según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un procedimiento relacionado a la tecnología de reproducción asistida, mediante el cual se da lugar a la fertilización extracorpórea, es decir fuera del cuerpo de la madre. (a)



– Naprotecnología: Término derivado del inglés «Naprotechnology», que a su vez proviene de las palabras «Natural Procreation Technology» (Tecnología para la procreación natural). Es un método que busca entender el ciclo menstrual de la paciente en forma particular, además de intentar identificar y tratar la causa raíz de la infertilidad. (b)

2. ¿Qué sucede durante el procedimiento de IVF?

Según la institución de seguridad social del Reino Unido, el «National Health Services» (NHS), el IVF involucra 6 pasos principales (c):

 Supresión del ciclo natural de la madre: el ciclo menstrual es suprimido con medicación

 Incremento del suministro de óvulos: se utiliza medicación para promover que los ovarios produzcan más óvulos de lo habitual.

 Monitoreo del progreso y maduración de los óvulos: se realiza una ecografía para verificar el desarrollo de los óvulos, y se usa un medicamento para ayudarlos a madurar.

  Recolección de óvulos: se inserta una aguja en los ovarios, a través de la vagina, para extraer los óvulos.

  Fertilización de óvulos: los óvulos se mezclan con el esperma durante unos días para permitir que se fertilicen.

 Transferencia del (los) embrión (es): se colocan uno o dos óvulos fertilizados (embriones) en el útero.

Una vez que los embriones han sido transferidos al útero, se deberá esperar dos semanas para saber a través de un examen de embarazo si el procedimiento ha funcionado.

3. Probabilidades de éxito y riesgos

Según la Autoridad de Embriología y Fertilización Humana del Reino Unido, «Human Fertilisation &Embriology Authority (HFEA)», las probabilidades de obtener un parto exitoso, es decir, dar a luz un bebé vivo, depende de varios factores. Entre ellos, la edad de la madre y la causa de la infertilidad. (d)

Los datos que presentamos a continuación corresponden al reporte de marzo 2018, donde se evalúan las tendencias obtenidas entre el 2014 y 2016 (e):

  Menores de 35 años: 29%

  Entre 35-37 años: 23%

 Entre 38 y 39 años: 15%

 Entre 40 y 42 años: 9%

 Entre 43 y 44 años: 3%

 Más de 44 años: 2%

En cuanto a los riesgos, el NHS advierte que este procedimiento puede ser verdaderamente demandante tanto física como emocionalmente. Por lo que es recomendable contar con soporte psicológico durante y después del proceso (f). Asimismo, existen otros riesgos para la madre que enumeramos a continuación:

Efectos secundarios de los medicamentos utilizados durante el tratamiento, como sofocos, dolores de cabeza, depresión o irritabilidad, sensación de inquietud o ansiedad.

Partos múltiples (como gemelos o trillizos): esto puede ser significativamente peligroso tanto para la madre como para los niños, pues puede ocasionar: abortos espontáneos, alta presión gestacional y preeclampsia, diabetes gestacional, anemia o fuerte sangrado, necesidad de cesárea.

Los bebés también tienen más probabilidades de nacer prematuramente o con bajo peso. Tienen también un mayor riesgo de desarrollar complicaciones potencialmente mortales, como el síndrome de dificultad respiratoria neonatal (NRDS) o discapacidades a largo plazo, como parálisis cerebral.

  Un embarazo ectópico: donde el embrión se implanta en las trompas de falopio, en lugar del útero.

  Síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO): donde se desarrollan demasiados óvulos en los ovarios. Algunos de los síntomas incluyen dolor e inflamación en la parte baja del abdomen, náuseas, falta de aliento, sensación de desmayo, entre otros.

4. Problema ético: ¿Por qué un católico no puede recurrir a la fertilización in vitro?

Resulta importante mencionar que los riesgos citados líneas arriba no toman en cuenta a los otros seres humanos involucrados en este procedimiento: los embriones. Como se dijo anteriormente, parte de este proceso requiere la máxima producción de óvulos, de forma que puedan ser fertilizados y se puedan generar la mayor cantidad de embriones posible. ¿Por qué? Porque a mayor número de candidatos, mayores probabilidades de obtener embriones que tengan la más «alta calidad».

Dado que en líneas generales mencionamos que el IVF es una técnica poco eficiente, varios de los embriones producidos serán defectuosos y, por lo tanto, desechados. Algunos otros tendrán un mayor potencial de ser viables pero su calidad no será la óptima y solo algunos — a veces solo uno o incluso ninguno — serán de alta calidad. ¿Qué significa esto? Que para que una pareja pueda dar a luz a un solo hijo, varios habrán sido concebidos; siendo su destino el ser eliminados o congelados, dependiendo de su «calidad» y viabilidad, así como del presupuesto de la pareja para poder pagar el congelamiento temporal de dichos embriones.

En este punto cabe recalcar que la mayoría de las parejas que lo intentan, no lo logran después del primer ciclo de IVF (primer intento). De acuerdo, al Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido («National Institute for Health and Care Excellence», NICE), se recomiendan al menos tres ciclos completos de IVF para llegar a un 45-53% de chances de embarazo en mujeres menores de 40 años (g). Esto quiere decir que, en la mayoría de casos, el número de embriones generados, eliminados y/o congelados debe multiplicarse por tres.

Personalmente, esta es para mí la razón más poderosa por la que esta técnica es antiética y es diametralmente contraria a nuestra fe. Para un cristiano, el deseo legítimo de tener un hijo y compartir con este el amor de padres, no puede estar por encima de la destrucción de vidas inocentes, de seres humanos que también son tan hijos como aquel que llegó a nacer.

A esto habría que agregar que las faltas éticas se agravan cuando se considera que muchos embriones son también eliminados a través del llamado «diagnóstico genético prenatal» (PGD). Dado que el IVF inevitablemente objetiviza al concebido, el embrión se convierte de pronto en una suerte de producto. Sabiendo que los padres han invertido mucho dinero en este procedimiento, lo último que se desea es obtener a un niño enfermo (pues sería como pagar por un producto defectuoso). Por lo que, antes de la implantación de embriones, estos son sometidos a tests genéticos para evaluar si existen anomalías cromosómicas o alguna enfermedad genética de la cual los padres sean portadores; de forma que solo se implantarán aquellos embriones que estén libres de «defectos»… los demás serán desechados.

Asimismo, los avances en el IVF han dado lugar no solo el préstamo de útero, sino que también existe como alternativa el «vientre de alquiler», una opción que es utilizada tanto por parejas heterosexuales como homosexuales. Esta práctica es antiética y por lo tanto muy dañina no solo para el hijo que es separado de su madre biológica y que muchas veces le es quitado el derecho de conocer de dónde vino, sino también para la madre pues se atenta contra su dignidad de mujer y de ser humano y es reducida a una mera fábrica de hijos. Más aún, no son pocos los casos en los que dichas mujeres son obligadas a abortar si el bebé (léase producto) presenta alguna anomalía post-implantación, si salieron mellizos y los padres solo querían uno o si el sexo del bebé no es el que los padres esperaban.

Como católicos, tenemos la bendición de contar con el catecismo (CIC) que nos da más luces al respecto. A continuación, les ofrecemos algunos puntos sacados de los numerales 2374-2379 del CIC (h):

– La Iglesia como madre y maestra, reconoce que «grande es el sufrimiento de los esposos que se descubren estériles» (2374). Por lo tanto, está a favor y alienta a que se realicen investigaciones que intenten reducir la esterilidad humana, siempre y cuando se pongan «al servicio de la persona humana, de sus derechos inalienables, de su bien verdadero e integral, según el plan y la voluntad de Dios». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, intr. 2) (2375).

– Las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas […] (2376). Practicadas dentro de la pareja, estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales homólogas) son quizá menos perjudiciales, pero no dejan de ser moralmente reprobables, pues disocian el acto sexual del acto procreador […] (2377).

– En el CIC 2378, la Iglesia nos proporciona un fresco hálito de verdad cuando nos dice: El hijo no es un derecho sino un don. El «don […] más excelente […] del matrimonio» es una persona humana. El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido «derecho al hijo». A este respecto, solo el hijo posee verdaderos derechos: el de «ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción». (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 2, 8).

– El Evangelio enseña que la esterilidad física no es un mal absoluto. Los esposos que, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual. Pueden manifestar su generosidad adoptando o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo (2379).

Basados sobre la sólida enseñanza de la Iglesia que alienta la investigación en fertilidad poniendo al ser humano en el centro y no como producto, les ofrecemos una una alternativa ética que está en línea con estos principios: la naprotecnología.

5. Alternativa ética: Naprotecnología

De acuerdo a la página oficial de Naprotecnología (i), esta es una nueva rama de la ciencia que se enfoca en la salud de la mujer pues se encarga de monitorear y mantener su salud reproductiva y ginecológica.

A diferencia del IVF, que intenta esquivar el problema de la infertilidad de forma artificial sin solucionarlo, pues si la pareja desea un nuevo hijo, necesitará nuevamente someterse a ese procedimiento. La naprotecnología busca identificar, entender y tratar la causa raíz de la infertilidad de la pareja. Si bien se basa en el «FertilityCare Creighton Model», un método que monitorea el ciclo menstrual de la mujer y detecta alteraciones en su fertilidad, también observa y estudia la fertilidad del esposo.

Cabe mencionar que esta tecnología fue desarrollada por el Dr. Thomas W. Hilgers, director del Instituto Pablo VI para el Estudio de Reproducción Humana y el Centro Nacional para la Salud de la Mujer en Omaha, Nebraska, Estados Unidos.

En términos de su eficacia, Vélez (j) reporta que en un estudio donde se evaluó a 1.239 parejas con problemas de infertilidad, el porcentaje total de partos que resultaron en bebés vivos fue del 25.5%. Esta cifra es comparable con lo obtenido por IVF, sobre todo si se tiene en cuenta que la edad promedio del grupo fue 35.8 años y el 33% eran mujeres que se habían sometido anteriormente a IVF sin éxito (k). De esta información se desprende, por lo tanto, que si las poblaciones de estudio fueran comparables, es probable que la naprotecnología obtuviese un mayor porcentaje de éxito.

Dado que mayores datos de esta tecnología escapan del alcance de este post, ofrecemos algunos recursos para su información en el siguiente punto.

6. Recursos que pueden servirte

https://www.youtube.com/watch?v=-SpUfZY_o40

https://www.youtube.com/watch?v=yMoCfugX6Us

https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/517406817/Fertilitias-celebra-el-primer-curso-de-formacion-en-Naprotecnologia-en-Espana-una-tecnica-etica.html

https://fertilitas.es/

En resumen, y como lo señala Vélez (j), el deseo honesto y amoroso de tener un bebé puede conducir a una pareja de esposos a someterse a presiones familiares y sociales y finalmente acudir a clínicas de IVF. Como seguidores de Cristo, debemos mostrarnos comprensivos y brindar nuestras oraciones y apoyo a estas parejas. Dicho apoyo se traduce también a brindarles información de alternativas éticas que compaginen su deseo legítimo por tener un hijo con el respeto por la dignidad del ser humano.

Como hemos visto, el IVF presenta graves problemas éticos pues produce inevitablemente la cosificación de los concebidos, reduciendo su dignidad humana a meros productos, pues son sometidos a control de calidad, manipulación y destrucción. Además, se pueden producir serios problemas de salud en la mujer, incluyendo el riesgo de muerte por el síndrome de hiperestimulación ovárica y los riesgos asociados al embarazo múltiple (mellizos, trillizos, etc.). Es esencial, por lo tanto, que se promueva la información de alternativas éticas que busquen la cura de la infertilidad y que sean respetuosas con la vida humana y el cuerpo de la mujer.

La naprotecnología cumple con estos requisitos sin exponer a la mujer a riesgos innecesarios y que, sobre todo, permiten la concepción del nuevo ser humano como resultado del amor de sus padres por medio del acto procreativo y no por intervenciones externas que lo rebajan a ser tratado como un producto cualquiera…

Pidamos por todas las parejas que luchan contra la esterilidad, para que descubran en nuestro Dios Su amor, Su voluntad y la fuerza para llevarla a cabo. Recemos también por todos los científicos y profesionales de la salud para que, siendo fiel a su vocación de servicio y amor a la Verdad, alcancen el desarrollo científico en bien de la humanidad para mayor gloria de Dios. 

Referencias:

a) https://www.who.int/reproductivehealth/publications/infertility/art_terminology2.pdf?ua=1

b) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3352813/pdf/058e267.pdf

c) https://www.nhs.uk/conditions/ivf/

d) https://www.hfea.gov.uk/treatments/explore-all-treatments/in-vitro-fertilisation-ivf/

e) https://www.hfea.gov.uk/media/2563/hfea-fertility-trends-and-figures-2017-v2.pd

f) https://www.nhs.uk/conditions/ivf/support/

g) https://www.nice.org.uk/news/blog/the-importance-of-3-full-cycles-of-ivf

h) http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a6_sp.html

i) https://www.naprotechnology.com/

j) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6027082/pdf/10.1179_002436312803571465.pd

k) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18772291