carga emocional

Un anuncio de cerveza es nuestro punto de partida en esta ocasión. Pueden alarmarse o dejarse sorprender. A mí me sorprendió enormemente darle tantas vueltas a mi vida a través de este comercial. La creatividad del ser humano no tiene límites.

No sé si los creativos de 1906 habrán conseguido incrementar las ventas, pero seguro que removerán a más de uno.

Te invito a verlo y comentamos qué puede decirnos sobre la «carga» emocional, personal, etc. que llevamos.

El mensaje principal del anuncio es que el consumidor de esta bebida es genuino, auténtico y no sigue al rebaño, sino que tiene muy claras sus metas. Nada más y nada menos.

Para ello, nos propone reflexionar sobre las veces en las que hemos obviado a nuestro instinto o a nuestros deseos a causa de lo que nos rodea: nuestra historia, la familia, los amigos, la presión social, el contexto, nuestros miedos, nuestros errores, etc.

Y sí, ciertamente, todos cargamos una mochila que nos condiciona de una forma u otra, consciente o inconscientemente y que puede constreñir los pasos que nos permiten avanzar. Esa mochila es aquello que nos frena o nos dificulta seguir adelante con nuestros planes.

¿Qué carga emocional o «mochilas» llevas tú?

¿Se han sentido identificados con alguno de los protagonistas del anuncio? Les confieso que yo sí. La chica que carga con el peso de la presión social. ¡Ay!, sí, es mi cruz, a veces aquello que vayan a pensar de mí me paraliza frente a la toma de decisiones. Le doy vueltas a lo que opinarán todos los afectados y también los meros observadores. Y he de reconocer que eso me angustia y me condiciona.

Son 4 minutos y medio de anuncio, y la muestra ha de ser simbólica. Pero visionarlo me sugirió otros pesos que cargamos a nuestras espaldas. A veces, no son las circunstancias o la educación o la opinión del resto de personas las que dificultan el camino. A veces, son los propios errores o las malas decisiones lo que hace que nuestro andar sea arduo y fatigoso.

Priorizar las posesiones al amor, dejarse llevar por la vanidad, permanecer en la soberbia y el orgullo y perder por ello a personas importantes para ti… se me ocurren muchas mochilas que uno debe descargar a tiempo para mirar al futuro con esperanza y alegría.

Revisar las miserias que nos acompañan es perderle el miedo a los fracasos personales. Ya saben que no se trata de evitar caer tanto como de no quedarse en el suelo con el primer trompazo.

Dejarnos acompañar

Les sugiero que nunca pierdan de vista el acompañamiento de otras personas, referentes para ustedes, que sean capaces de acoger sus errores, sus pecados.

Busquen a esas personas que pueden guiarles espiritualmente y ayudarles a descargar sus mochilas. La confesión es, en este sentido, una experiencia liberadora, además de un especial diálogo con Dios que favorece nuestro discernimiento e impulsa nuestras acciones.

Porque la confesión no solo libera, sino que transforma la oscuridad en luz, y del error surgen oportunidades que nos harán crecer y adoptar nuevos recursos personales para el camino.

El anuncio de cerveza que les he propuesto hoy me recordó el pasaje de Zaqueo. El publicano del Nuevo Testamento llevaba una mochila bien cargada. Pero aun con ella, subió a lo alto de un sicomoro para buscar a Jesús.

Su mochila no le paralizó, no tenía miedo por la carga que arrastraba. Poco le importó a Zaqueo lo que dijeran los demás. Se quitó un buen peso de encima y su casa se llenó de alegría (no, no sirvieron cerveza).

¿Qué carga emocional, circunstancias o miedos hoy te están pesando? ¡Si quieres, cuéntanos en los comentarios!