oración por la paz

En esta ocasión queremos compartirte la versión cantada del salmo Avinu Malkenu – Padre nuestro, nuestro Rey -, interpretado por la artista Barbra Streisand. Es una de las principales oraciones del Día de la Expiación, en la celebración judía del Yom Kippur. ¿Te imaginarías que puede ser también una oración por la paz?

Si lo oyes detenidamente, te darás cuenta de los ruegos a Dios para que escuche nuestras súplicas. Para que tenga compasión de nuestro mundo, que nos libre de la miseria y del hambre. Y, lo más importante, para que nos salve del pecado. 

Hace 10 años de esta canción y parece que nada ha cambiado: Israel sigue enfrentado a sus vecinos, aún hay pobreza, miseria… Sin importar todo el esfuerzo del entonces presidente de Israel, Shimon Peres, que deseaba convertir su país en una tierra de promesas, que diera anhelo a sus vecinos y que ofreciera un rayo de esperanza juntamente con sus hermanos palestinos.

Parece, no solo Israel, sino que todo el mundo se aleja cada vez más de estos ideales. Ello hace que esta canción sea aún más evocadora que nunca.

Mientras la oyes, te invito a reflexionar sobre el poder de la oración. Te invito a meditar en el sentido de todo esto: del sufrimiento, la violencia y la pobreza que han causado las guerras.

¿Cómo es la oración por la paz?

En el rápido ritmo de nuestras vidas diarias, llenas de información y desafíos constantes, encontramos una canción que nos reconforta. ¿Por qué recurrir a ella en este preciso momento?

Su letra no solo nos brinda refugio y nos anima. También nos ofrece respuestas a las preguntas más urgentes, ¿por qué hay tantas guerras, sufrimiento y odio? ¿Por qué Dios permite que pase todo esto?

La canción nos invita amablemente a elevar nuestras plegarias en un acto de humildad. La oración nos conecta con las personas, especialmente los cristianos, que están sufriendo por la guerra, mientras que la intercesión de Jesús nos mueve a convertirnos en catalizadores del cambio, sobre todo con las personas que sufren a nuestro alrededor. 

Es un salmo que no solo nos vincula con lo divino, sino que también nos convierte en agentes activos para la construcción de un mundo más justo y pacífico.

¿Qué dice Dios de nuestro pedido de paz?

En un mundo que anhela la paz, la canción se convierte en un urgente llamado a la acción. Va más allá de las palabras; es un recordatorio de nuestra responsabilidad colectiva de ser arquitectos de la paz en nuestro entorno.

¡Piensas qué no puedes hacer nada! Nosotros también nos hemos sentido así: desanimados, sin esperanza, sin fuerzas. Sin embargo, siempre nos reconfortan las palabras que le dijo la Virgen de Fátima a los pastorcitos, «rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra».

¡La oración tiene un gran poder!

Esta es nuestra seguridad. Si la Madre de Jesús (y también la nuestra), nos ha asegurado que Dios oye nuestras oraciones y que gracias a ellas se puede alcanzar la paz, ¿por qué nos sentimos perdidos o desesperados al ver todo lo que ocurre en el mundo?

«No se entristezca tu corazón… ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?». Tal vez estas palabras nos reconforten y nos muevan a reflexionar.

Cuéntanos en los comentarios si conoces alguna otra oración o canción que podamos dirigir a Dios para pedirle por la paz.